miércoles, 2 de marzo de 2016

El carnaval ¿negocio o manifestación cultural?

El carnaval es una manifestación cultural que se transforma en una gran industria que mueve a diferentes sectores económicos. ¿Cuáles son esos sectores? Los artesanos, modistas, diseñadores, fabricantes y vendedores de pintura y tela, empresas de alimentos y bebidas; transporte, medios de comunicación radial, escrito y televisado, las publicitarias y, por supuesto, el turismo nacional y extranjero, entre otros. Démosle valor a lo nuestro, a nuestra identidad, a nuestra cultura. No regalemos nuestro talento, tenemos que posicionarlo y vivir de lo que tenemos y sabemos.
El mismo enriquecimiento del carnaval en los últimos años a nivel nacional hace que el movimiento económico sea mayor. Más de 20 provincias del país tienen su carnaval definido, con sus fechas escogidas, por lo que en esta época se produce en esos lugares un movimiento económico directamente vinculado con el mismo.


Una de mis quejas con los hacedores del folklore o grupos originarios, incluyendo carnavaleros, es que deben ser autogestionables, como lo son en otros países, donde estos valoran, aprecian y preservan el hecho folclórico, formando parte de su quehacer cotidiano. En época de carnaval y en otras fechas que coincidan con manifestaciones y festivales folclóricos deben venderse las camisetas, gorras, trajes, souvenirs y crear fondos para sus necesidades. He observado que en festivales los que exhiben las camisetas son los organizadores y dos o tres familiares o gente conectada con ellos y nunca aparecen para la venta, pero sí aparecen pulseritas y otros accesorios de otros países y no se sorprendan si tiene un dibujito de una marihuana, que aunque en esos países es aceptada legalmente, aquí no. Todos los personajes de carnaval se pueden trabajar en miniatura, como lo están haciendo algunos artesanos de Santiago, La Vega, entre unos pocos. También deben exhibirse y venderse libros de carnaval y que una semana antes y ese día el historiador del pueblo sea el que cuente la historia del carnaval y no debe ser gratis. Muchos de los que gozan el carnaval beben, toman y vuelven a beber. No solo es diversión, también es conocimiento, hay que educar para la posteridad.
Al margen del componente económico, el carnaval es una gran manifestación de nuestra cultura e identidad que debemos preservar y apoyar. Nuestro carnaval es cultural y es, ante todo, la fiesta popular más grande que tiene el pueblo dominicano.

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Xiomarita Pérez
Columna Folcloreando
Publicada en Listín Diario el 2-03-2016