viernes, 25 de septiembre de 2015

Respeto ante todo

Hace casi un año escribí una columna cuyo título fue “Cobro por lo que sé”. He querido reforzar esa columna que fue en dos entregas, porque las personas o los comerciantes quieren brindar un trato igual a los que viven de la compra-venta y a los que son especialistas en un área. 
Cuando me piden una cotización de la presentación de un grupo folklórico, no es lo mismo que pedírmela de los instrumentos folklóricos del país. Si es un grupo folklórico, solo hay que llamar a dos o tres grupos y ver cuál ofrece un precio justo de acuerdo al repertorio, número de parejas, y si incluye o no el sonido. 
Pero cuando se pide una cotización o un presupuesto de todos los instrumentos folklóricos por región o por baile la cosa cambia. No es llamar a la Rosario o a Dumé, preguntando a cómo es la yarda del encaje suizo o de algodón, sino llamar a los hacedores del folklore por el celular (porque nunca tienen teléfonos fijos) para saber el valor de esos instrumentos folklóricos, que la madera no tengan carcoma, que estén bien elaborados y quienes los fabriquen sean los que los practiquen o de la misma zona. 
No es  llamar a un delivery o a un motoconcho para que los busque, es estar en contacto permanente con esos músicos que son especialistas en su área. 
Entonces, algunas veces me siento que me han utilizado, porque para hacer un presupuesto de esta índole no es conocer a las personas que lo fabrica sino tener el conocimiento de las danzas que se practican, de nuestra cultura tradicional, por lo que considero que se debe cobrar por los conocimientos no por lo que hacemos. 
Duré unos 19 días, haciendo las investigaciones de lugar, llamando por mi celular, yendo a algunos lugares, porque soy muy formal en mi trabajo ¿y eso no tiene valor? Una de las cosas por la que me cuido es de no aceptar regalos de personas a quienes les haya hecho un trabajo, y si he aceptado algún regalo esa persona debe sentirse privilegiada, porque soy complicada en esos asuntos. 
No me gusta sentirme comprometida, por lo que el trabajo lo separo de mis emociones, que son muchas. Cobro por lo que sé, no por lo que hago. Los conocimientos se pagan y muy bien, no con un “Gracias... te dejo saber”.

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Xiomarita Pérez
Columna Folcloreando, publicada en Listín Diario el 23-09-2015

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