miércoles, 25 de junio de 2014

Dominicanos ausentes

Dice un refrán “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde” y esto se aplica cuando nos vamos de retirada a otro país y luego añoramos el nuestro.  
Hay personas que nunca se habían comido una menta verde (de guardia) y después que están fuera la mandan a buscar por fundas. 
Antes solía llamar a mis amigos para saber qué les llevaba, pero en estos momentos ya ni llamo para preguntarle, porque me dicen lo mismo. 
En tiempos atrás cuando iba a Puerto Rico (hace varios años que no voy) llevaba Pochún, aceite La Flecha, Rayito, ron, café Santo Domingo, etc.; si voy a Miami, café, champú y rinse Lafier, dizque porque ese es el que le prueba. 
dominicanosHOY.com
Otra amiga que tenía en Miami lo que le gustaba era el salami, pero ya yo no cargo con eso. Cuando el viaje era para los “Nuevayores” los familiares y amigos llevaban el dulce jalao, queso Geo, pilón (caramelo), orégano, vainilla, porque dizque la de allá no servía, y cerveza Presidente, porque no quieren perder su identidad.  
Si es a Europa, tratamiento y alisado para el pelo, porque allá la gente tiene el pelo bueno.
Las papeletas de veinte dólares “por pipá”, nuestras gentes en el exterior son muy solidarias, quieren hacer sentir bien a sus paisanos, y le regalaban zapatos, ropas, celulares. Con cada persona conocida con la que se encontraban le regalaba dólares. 
www.colmado.com.do
Podía pasarte una semana en la casa de una amiga o de un familiar, pero eso sí, no te pases de tiempo, porque esto significa una carga, y ya tú pesas. Además, debes ayudarles con los quehaceres del hogar, como cocinar, hacer la cena, ya que son personas que llegan cansadas de sus respectivos trabajos.
En la actualidad, no hay que cargar tanto, todos los productos dominicanos están en esa urbe. A pesar de que mucha gente lleva hasta arepa envuelta muy bien con plástico y la esconden en un rincón muy adentro de la maleta para que no salga el delicioso olor. 
Y pensándolo bien, como dice Rafael Solano, la mayoría de las mujeres que viajan a Europa se van en “tubi”, lo que significa una costumbre de las féminas dominicanas para viajar cómodas y bajar del avión elegante, sin “descricaje”.

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Xiomarita Pérez
Columna Folcloreando
Periódico Listín Diario, 25-06-2014

lunes, 23 de junio de 2014

Sarandunga en honor a san Juan

La sarandunga es una música y baile afrodominicano que está enmarcada dentro de la celebración del Día de San Juan Bautista. Solo se practica en Baní, provincia Peravia, donde existe una cofradía en su honor. La zarandunga consta de tres piezas: bomba, capitana y jacana. Las dos primeras son bailadas por los jóvenes y la jacana por los viejos. Los instrumentos musicales son tres tamboritos rituales con parches en ambos lados y una güira. Estos instrumentos también se utilizan en los moranos, que es el canto que interpretan cuando saludan el santo y también cuando van en procesión el día 24 de junio al río, para darle un baño simbólico a la efigie de San Juan.
Son tres manifestaciones: la primera inicia el 23 de junio, víspera del Día de San Juan. La segunda el 29 de junio, Día de San Pedro y San Pablo, en la ermita de Hilda Peguero, en Fundación, Peravia y la tercera y última, dos semanas después, en La Vereda, comunidad rural a unos kilómetros del pueblo de Baní.
Aunque las danzas son solo parte de los elementos de una celebración, es por esa vía que se va transmitiendo a las nuevas generaciones, como observamos en estas imágenes recogidas en esas manifestaciones, donde los niños, jóvenes y adultos mayores aman y respetan su tradición.

FOTOS: 1) Saliendo del río el 24 de junio, luego del baño simbólico a San Juan 2) Deyanira Germán (Bella), capitana de la sarandunga, ondea la bandera de San Juan. 3) Niños bailan capitana, una de las piezas de la sarandunga. 4) Sofía y su hermana, hijas de Pancho Romero, bailan una jacana. 5) Una mujer con la efigie de San Juan en brazos, luego de zambullirse en el río. 6) Yolanda hace el punto de San Juan en una de las esquinas que llevan al río. 7) Músicos de la sarandunga tocando moranos.

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Publicado en el Listín Diario
el 10 de agosto de 2011

miércoles, 11 de junio de 2014

Bonyé es sinónimo de son

Ya es una marca y por ese motivo el grupo musical debe mantener esa tradición sonera como lo ha hecho desde sus inicios.  
Ese grupo ya no se pertenece; es de todos los que se dan cita cada domingo en la parte frontal de Las Ruinas de San Francisco a escuchar merengue, salsa, salves y otros ritmos, pero es el son lo que caracteriza al grupo y me imagino que será así  mientras lleve ese sello del hombre, acompañado de Chencha, su pareja de vida, paseando la pista, dando punteos con sus zapatos de dos tonos y su sombrero con cintas de diversos colores.
El público que asiste a Las Ruinas es variado. Se llena de personas de la vecindad, de familiares, compadres, novios, esposos, compañeros de universidad que se citan allí para compartir, ver bailar, y hasta degustar una carnita frita.  
                         
Lo que queremos es que se mantenga el repertorio musical desde sus inicios, cantar y tocar más son, que es lo que pide el público bailador y se debe complacer. 
El espacio de la tarima es una oportunidad que se le brinda a muchos talentos para que se expresen, pero no se debe convertir en “Buscando estrellas” la noche entera. También hay que depurar a los cantantes que suben a interpretar las canciones, que muchas veces son letras cuyo contenido incitan al vicio.
Bienvenido y Milagros pareja bailadora de son
En estos momentos Bonyé es uno de los grupos musicales más acoplados que existen en la actualidad, han integrado música de otros países, como la plena, sin dejar atrás muchos ritmos folkloricos y populares nuestros, que elevan nuestra identidad. ¿Qué decir de la salve de los guandulitos?
Soy la portavoz de los sin voz de estas inquietudes que me externan muchos de los que “ablandan” las escalinatas de la edificación por cinco horas cada domingo. 
Vamos a complacer a los turistas, pero hay que tomar en cuenta a los que han hecho de Las Ruinas su casa y a Bonyé su medio musical para bailar. Ojalá que este grupo se mantenga y se le reconozca como el que ha hecho que muchas personas se relajen, “boten el golpe” y que la única “locura” que pueden cometer es estar cada domingo en Bonyé.

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Xiomarita Pérez
Columna Folcloreando
Publicada en Listín Diario el 11-06-14

domingo, 8 de junio de 2014

Cartas manuscritas

Por motivo de trabajo y de esta columna tuve que aprender a usar la Internet. Lo he asimilado, pero des-pa-cio. Me gusta escribir a mano o que me escriban, y más si es con pluma fuente; me encanta utilizarla.
Autógrafo escrito por mí a mi exvecina Miguelina Guzmán en noviembre de 1971
El tipo de letra refleja el carácter, el temperamento, el estado anímico de las personas, y solo elaborar la carta, ponerla en el correo, refleja también el interés y el sacrificio de un ser que te dedica tiempo. Además, por las letras te das cuenta el nivel cultural, la educación de quien te escribe y sabrás como tratarla. ¿Recuerdan cuando finalizábamos el bachillerato... que nuestros compañeros nos firmaban autógrafos? Como mis padres no tenían recursos para comprarme los bellos autógrafos que se vendían en las librerías con hojas multicolores, tomaba un cuaderno pequeño y lo partía por la mitad y formaba dos cuadernillos. Los forraba: uno de color rosado y otro azul y les colocaba encima un plástico transparente para protegerlos. En el azul, firmaban los varones y en el rosado las hembras ¿sexismo? 
Otro autógrafo para Miguelina Santos
Como terminé mis estudios secundarios en el Santa Clara, que en ese tiempo solo era de hembras, los profesores varones me firmaron el azul. No solo era firmar, era plasmar bellas palabras, muchas veces inventadas por el compañero y otras veces rebuscadas en un poema: “Si el no verte me da la vida y el verte me da la muerte, más quiero morir y verte que no verte y tener la vida”. 

El profesor que impartía religión, el padre Benjamín González Buelta, me firmó  el autógrafo que rezaba así: “A Xiomara que siempre andaba buscando en el diccionario mis errores”. Algunos escribían en la hoja de color azul: “Azul es el cielo, azul es el mar, azul es la hoja que te voy a firmar”. 
Acróstico para Miguelina Santos
Y el que firmaba la última página: “El que te quiera más que yo que te firme en la página siguiente”. También se usaban los acrósticos, que es la elaboración de versos con la primera letra del nombre. Ahora se usa embadurnar el uniforme de nombres con bolígrafos y marcadores.  
Antes recibía tarjetas de Navidad, cartas pueblerinas, telegramas. El teléfono, celular, la Internet han transformado esta tradición.
El Inposdom tenía un anuncio exhortando a los dominicanos a enviar cartas manuscritas. Se pudiera recrear la tradición aprovechando las vacaciones de verano y la época navideña.

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Xiomarita Pérez
Columna Folcloreando
Publicada en Listín Diario el 4-06-2014