lunes, 25 de noviembre de 2013

Merengue Compadre Pedro Juan: el mas difundido y conservado



 
Musicos tipicos tambien interpretan a compadre Pedro Juan
“Compadre Pedro Juan” es el merengue más difundido a nivel nacional e internacional, además de ser un clásico, porque ha permanecido en el tiempo, desde que el músico Luis Alberti lo estrenara en el año 1936”.
Así lo expresó  la consultora folklórica Xiomarita Pérez en una nota informativa, siendo el objetivo del músico complacer  a varias damas de la aristocracia de Santiago, que deseaban escuchar un merengue que sus letras fueran de buen gusto.
Para la primera Directora Nacional de Folklore, conmemorar el Día Nacional del Merengue este martes 26 noviembre es un homenaje a la música y baile de este género, y a “Compadre Pedro Juan”, que, aunque no se considera folklórico porque tiene autor conocido, es el que se interpreta en todas las fiestas nacionales y extranjeras como ícono representativo de la cultura musical dominicana.
“Además, no es folklórico porque no se han alterado sus letras y melodía, no obstante la colectividad haberlo asumido como propio”.
La consultora folklórica hizo un estudio en sus archivos musicales y pudo constatar que de setentas versiones que posee,  en la mayor parte de éstas el paseo en el merengue “Compadre Pedro Juan” se ha mantenido.
“Este merengue tradicional es el más difundido y popular, además de ser el que tiene más versiones, interpretadas por variadas orquestas y en las voces de diferentes cantantes, no solamente dominicanos sino también de diferentes países, tales como Venezuela, Puerto Rico, Cuba, entre otros. Esta pieza musical se caracteriza por tener las tres partes fundamentales del verdadero merengue: paseo (que no se baila), merengue propiamente dicho y el jaleo”.
Entre los músicos y cantantes figuran Luis Alberti con su orquesta Santa Cecilia en la voz de Arcadio (Pipí) Franco, Billo Frómeta, Xavier Cugat, El Gran Combo de Puerto Rico, Porfi Jiménez, Wilfrido Vargas, Ángel Viloria, Fernando Villalona, Los Hicsos, Joseíto Mateo y Milly, Enrique Chía, Trío Reynoso, Tavito Vásquez, Orquesta San José, Luis Pérez y su orquesta, Félix del Rosario, Rafael Solano, Francis Santana, Juan Colón y Manuel Tejada.
Alfredo Chahín lo interpreta en el idioma árabe, Libertad Lamarque, Papa Molina, Alberto Beltrán, Choco De León, Christi Lane, Orquesta Cubana, Rafael Hernández de Puerto Rico, Toros Band, El trabuco venezolano, Sergio Vargas y Emilio Muñoz, entre otros.
El Día Nacional del Merengue se conmemora, desde el 2005, el 26 de noviembre de cada año, mediante Decreto No. 619-05 del 11 de noviembre del 2005, porque en esa fecha en 1854, por primera vez apareció el vocablo “merengue” en el periódico El Oasis, que circulaba cada domingo en la ciudad de Santo Domingo.
Xiomarita tiene en sus archivos más de 250 asientos  bibliohemerográficos del merengue, plasmados también en el libro de su autoría,  lo que ha servido para consultas de estudiosos del folklore.


miércoles, 6 de noviembre de 2013

Danzones populares

Quizás porque los domingos mis padres visitaban el Yuly Bar y el Yosy Bar en Imbert, y el Garden City en Sosúa, Puerto Plata, y me llevaban consigo, aún con 7 u 8 años, para disfrutar en familia de la música de esos tiempos, fue que se despertó en mí la apreciación de todo tipo de música, a tal punto que cuando vinimos de retirada a la capital, me gustaban los danzones y la “música vieja”

Don Mario Báez Asunción
 Es más, cuando cumplí mis quince, mi madre me preguntó qué quería de regalo de cumpleaños y le expresé: un long play de La Bella Cubana con la orquesta Siglo XX. En mi casa había un radio portátil, de esos que tenían una agarradera en la parte de arriba y mi madre, como sabía que me gustaban los danzones, me despertaba todos los domingos a las ocho de la mañana con el programa “Danzones populares”, que se transmitía por Onda Musical, en amplitud modulada. 
Me despertaba con alegría, con entusiasmo y me ponía a limpiar la casa, pues ese era el fin de mamá: que me levantara contenta a limpiar.
El programa era de 8:00 a 9:00 de la mañana y luego se transmitía el programa “Danzas de Puerto Rico”, que también disfrutaba. Recuerdo A Julita Ross en “Adiós, adiós amores, encanto de mi vida, la perla más querida, vida de mi vida del amor, adiós, siento en el alma pesares, que jamás podre olvidarÖ” ¿Y ustedes saben quién hacía el programa? ¡Oh!, “el hijo de Lidia”, don Mario Báez Asunción, que por cierto, cuando el despidió su programa de por vida, que para mí fue una pena, le pedí al director de la revista Bemoles, Pablo Jerez, que por favor me dejara hacerle una entrevista a don Mario y me di el placer de hacérsela en siete páginas.                                              

Los hijos de Barbarito Diez, Pablito Diez y Barbarito Diez Junior, durante la visita al país en el 2009, con motivo del Centenario del Nacimiento del "Rey del danzón".
                        
Don Mario colocaba especialmente los discos de Barbarito Diez y los comentaba, porque para él y para muchos Barbarito ha sido el más grande intérprete del danzón; también escuchábamos los danzones instrumentales: “Quién tiene tu amor”, “Teléfono a larga distancia”, “Salón México”, etc.
Qué bonito e interesante sería organizar una fiesta con esas danzas y danzones que vivimos en esa época de los 70. ¿Quién se anima?

viernes, 1 de noviembre de 2013

El Cabo de Año

Tradiciones dominicanas
En el altar se coloca la foto del difunto
                       
Puñal, Santiago.- Solo la unión familiar y el apego a las tradiciones pueden conjugarse para dar fortaleza a los dolientes de un ser humano que se fue de forma inesperada de este mundo o producto de una larga enfermedad.
Para ese descanso eterno los familiares deben cumplir con diversos rituales que se inician con los “nueve días” y terminan con el “cabo de año”, siempre y cuando el fallecido no pertenezca a una hermandad o cofradía, donde se le hace un “banco” de palos o congos, cuando cumpla tres, cinco o siete años, que es para despojarse del luto.
Juan Tomas Díaz Peralta (Joaquín) falleció el año pasado.  
La pequeña Magdalena Díaz Torres, nieta del difunto, brinda chocolate de agua a los presentes.


Como es tradición, le hicieron su novenario y luego sus tres “cumple mes”. El domingo 3 de marzo pasado le hicieron el “cabo de año”, que es el primer aniversario de la muerte del difunto y la familia lo celebró en esta ciudad de Santiago, donde vive la mayoría de sus hijos.
Llegamos el día antes para observar el desenvolvimiento de este culto a la muerte. El altar se colocó en la sala con una foto de Joaquín, la Virgen de la Altagracia y el Divino Niño, un vaso con agua bendita y velas encendidas sobre un mantel blanco. 
Ramilletes de flores naturales de diferentes colores adornaron el espacio ceremonial, mientras en la cocina se sazonaba la carne que se sirvió el día siguiente.              
Los hermanos Díaz Peralta usando la vestimenta de duelo.           
Tradición
A medida que llegaban los hermanos, tíos, primos, cuñados y vecinos de la Capital, estos iban asignándose espontáneamente sus respectivas funciones. Unos levantaban las lonas que sirvieron de cobertizo en la parte frontal de la casa, donde los hombres jugaban dómino, como es costumbre en la familia; y otros hicieron una zanja, muy común en este tipo de actividad, para cocinar las diferentes comidas.
                              
     Repartiendo la comida
En la mañana se sirvió un chocolate de agua acompañado de pan, por niñas que también se integraron para contribuir a esta celebración ritual en honor a su tío fallecido.
A las 10:00 de la mañana se inició el primer tercio, mientras se cocinaba diferentes tipos de arroz y de carnes. Yury, Teresa, Daila, Sugely, Ney y Guillermo hijos de Alicia, su primera esposa, fungieron como anfitriones. Roendy, Yaniris, Jimy, Muñeca y otros hijos de Joaquín unieron esfuerzos para que todo quedara organizado.         
  La zanja donde se cocinan los alimentos.
Muñeca se trasladó desde Bánica donde vive con su hija y se fajó a cocinar el chenchén que, aunque no es ritual, es comida típica del Sur y también era delicia del difunto. En varias ocasiones se quejaba porque la leche que se le echó al chenchén no tenía gusto, y presumía que esa leche no era de vaca alimentada con yerbas sino con otro tipo de alimento con sabor a agua.
Luego de servida la comida colectiva, toca el segundo tercio que se inició a la 1:30 de la tarde y el tercero y último a las 3:00 de la tarde, en el que participaron hombres, mujeres y niños para cerrar esta  ceremonia, donde la vestimenta de los hombres fueron también de duelo.            
    Jugando domino en familia
        
Unidad
La familia Díaz Peralta conserva estas tradiciones sureñas y es una manera de unir a la familia. Al preguntarle a Robert Díaz, uno de sus hermanos, por qué siendo sureños no le hicieron toques de palos o atabales nos contestó que Joaquín no era cofrade.
Su madre, Roselia Peralta (Tatá), sí pertenece a la cofradía y es un deber de los miembros de la hermandad tocarle palos cuando muera.
Ya es la parte final del ritual y Sagrario y Ángela Crisóstomo, esta última esposa del difunto, rezan y cantan. También alaban y ruegan a Jesús y a la Virgen María que perdonen las faltas que cometió el difunto en vida.
Ya son las cuatro de la tarde y mientras se escuchan sollozos de sus familiares, Sagrario “sella” con agua bendita a los asistentes, quitan el altar y las flores se recogen para adornar la tumba de Joaquín en el cementerio Cristo Redentor, donde reposan sus restos.

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Por Xiomarita Pérez
Publicado en Listín Diario el primero de noviembre 2013

Los choferes de asustaban y aceleraban



 “…..hasta el Cementerio”
En los ’80, cuando trabajaba en El Nuevo Diario como cronista social mientras asistía a una de las actividades nocturnas, en el hotel Lina, salgo a la calle a tomar un carro público para regresar a mi casa a eso de las 10:30 de la noche. Yo vivía en la calle Arturo Logroño del ensanche La Fe, la calle de la Refinería de Sal, que es perpendicular a la Máximo Gómez, la cual sale al Cementerio.
Duré unos 40 minutos diciéndole a todos los carros públicos que pasaban: “derecho…. hasta el Cementerio”; “derecho……..hasta el Cementerio”; “derecho…….hasta el Cementerio”; “derecho…..hasta el Cementerio. No tuve suerte!!!. Uno de los colegas que estuvo en la actividad, al verme solita, tan tarde en la noche, me llevó a mi casa.
Al día siguiente, recordando mi vestimenta que consistía en un bello vestido negro largo en algodón, con una hebilla plateada en el bajo vientre y la espalda semi descubierta fue que cai en cuenta el porqué cada vez que le decía a los choferes: “derecho…..” ellos se paraban, pero cuando terminaba la oración: “…..hasta el Cementerio”,  aceleraban, comprendí que ellos creían que yo era una muerta. Y en realidad yo les decía “hasta el Cementerio” para que no pensaran que llegaría hasta la Nicolás de Ovando conmigo, sin yo saber que con esta frase los ahuyentaba. Mientras viví en esa calle, ¡cero vestidos negros! en horas de la noche.

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Xiomarita Perez