sábado, 18 de mayo de 2013

En Villa Mella conviven las celebraciones de los congos y de la Iglesia


 EL PADRE ABRAHAM APOLINARIO ASEGURA QUE LAS ACTIVIDADES SE DESARROLLAN SIN CHOQUES, DEJANDO SU ESPACIO A CADA QUIEN.



Al preguntarle sobre el comportamiento de los feligreses y los practicantes de esta religiosidad popular, donde la iglesia tiene el programa ‘‘Espíritu Santo, dador de vida’’, el padre Abraham Apolinario expresa, ‘‘nosotros iniciaremos la novena el sábado 26 para que la Cofradía tenga su espacio cultural el viernes 25. Lo que existe es una especie de convivencia, en el parque estarán tocando, por un lado, pri-prí, salves y por otro lado congos, sin ninguna interferencia’’.
La única interferencia que pudiera existir sería un ‘‘disco lay’’ que se instala en una de las calles del parque, lo que afectaría mucho la actividad. Respecto a las casas licoreras, expresó que existe un rechazo público de la comunidad y de la misma Iglesia.
La Cofradía o Hermandad del Espíritu Santo o de los Congos de Villa Mella está integrada por los músicos, bailadores y personas que cumplen con la ceremonia que se realizan en la Hermandad.
El Rey de la Cofradía es Juan Pío Brazobán, la cual heredó de sus padres. El Capitán y Jefe es Sixto Minier, tocador del instrumento membranófono ‘‘congo mayor’’.
Esta manifestación cultural primero cumple con la iglesia, con la fiesta en honor al Espíritu Santo y en el mes de octubre con Nuestra Señora del Rosario; también está presente en ritos funerarios de sus cofrades, especialmente en el noveno día de la muerte, en el cabo de año y en el banco.

El Cabo de Año

Contrario a la ceremonia de ‘‘los nueve días’’, en la cual el ‘‘túmulo’’ o altar se prepara dentro de la casa y se tocan los congos sin bailar nadie, en el Cabo de Año se prepara el túmulo afuera, frente a la casa y mientras los dolientes están dentro, los tocadores de congos están en la enramada que se preparó para ese fin, tocando, mientras las parejas bailan hasta que anochece, que es cuando se realizan los últimos toques y se quita el túmulo para despedir al difunto, hasta cuando se celebre el banco, que es otro ritual.
El año pasado asistimos a un Cabo de Año en memoria de Fabián de Paula Minier, nieto de Sixto Minier y observamos que los dolientes prepararon el túmulo con papel crepé morado y blanco, con la fotografía del difunto, algunas imágenes de santos y otros enseres propios de la ceremonia. Nicolás Lorenzo de los Santos fue el que hizo el responso.
Dominga Minier, madre del difunto, junto a la esposa de Sixto, Juliana Vinicio de Minier, permanecieron dentro de la casa, recibiendo el pésame de los asistentes, hasta que finalizó el rito.
Antes de hacer los ‘‘despojos’’, quitando el túmulo y quemando el papel crepé, Nieves Graciano y Celeste Martínez bailaron el ‘‘Cumbá’’, que es el último toque de congos para quitar el túmulo y dar por terminado el ritual.

El Banco

El Banco es otro rito que se efectúa cuando el difunto cumple tres, cinco o siete años de fallecido. Es un ceremonial parecido al Cabo de Año, pero en éste los familiares, que están en una habitación, al finalizar el ritual salen a bailar con los ‘‘toques de la viuda’’, significando que ya se pueden quitar el luto.
Hace unos veinte años estuvimos en un Banco, donde las dolientes, vestidas de blanco y con un paño en la cabeza, salieron de la habitación donde estaban recluidas para participar en el final del ritual. Bailaron y una de ellas lo hacía ‘‘poseída por la difunta’’.
Al final de esta ceremonia, los dolientes comenzaron a dar gritos, recordando a su familiar fallecido, pero satisfechos de haber cumplido lo que prometieron. A partir de ahí se quitaron el luto y se reintegraron a la vida normal.
En estas manifestaciones nunca falta la comida y las bebidas alcohólicas, principalmente para los músicos y los bailadores.

El baile de los congos

Este ritmo sólo se baila en la comunidad de Villa Mella y zonas aledanas. Es de coreografía libre y las parejas lo ejecutan sueltas de las manos.
La mujer comienza el baile sola para incentivar al hombre a que la acompañe. Las parejas se van sustituyendo. Cuando el hombre quiere sustituir al que está bailando le da un toquecito en el hombro, como señal de que salga, contrario a la mujer que enfrenta a la que está bailando. Al entrar, juntas dan una vuelta de derecha a izquierda y la que queda bailando gira de nuevo sobre sí misma, quedando de frente a su pareja, la cual da vuelta y contravuelta.
Cuando la mujer baila con falda ancha se la sube un poco con ambas manos. Si tiene una falda estrecha o un pantalón debe buscar un pañuelo, bufanda o un cordón y colocárselo detrás, a nivel de la cintura, agarrado con ambas manos.
Los instrumentos que acompañan a este baile son el congo mayor o palo mayor, el conguito (palo menor o alcahuete), las maracas y el instrumento propio de este baile: la canoíta, que hace el papel de la clave y pertenece al grupo de los idiófonos o instrumentos de frotación, el cual marca el ritmo en los bailadores.


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Publicado en Listín Diario el 26 de mayo del 2001
  





miércoles, 15 de mayo de 2013

Marca de carros


 Aunque no disfruto conducir vehículos de motor, siempre me han encantado los carros y quizás por eso jugué a nones y pares con mis amiguitos, frente a mi casa en Villa Juana. También era apasionada de las carreras de carros. Recuerdo de “Choflechauer”, uno de los corredores más aclamados en la pista de San Isidro y nunca me perdí una de esas carreras por televisión, además de vivir frente a uno de los mecánicos especializados, como Cocó. 
Jugué a “Cepillo”, que se anotaba un punto el primero que veía ese carro pasar. Otro juego era adivinar la marca de los carros que transitaban frente a mi casa y yo siempre ganaba. 
Mi memoria siempre estaba nítida para estos asuntos. Tener un Chevrolet era tener un carro, como dicen. Hasta para cerrar una de sus puertas había que tener mucha fuerza.
Existían el Anglia, Pontiac... Jorge Pimentel Awltrey tenía un Triumph; el Studebaker era un carro grande, que, por cierto, existe aún una línea de carro Puerto Plata-Santo Domingo con ese nombre cuyo propietario era Macalé
También las marcas De Soto, Cónsul, Opel, Buick, Comet, Porky, Morris, Cadillac, Dodge, Peugeot 404 y los modelos Belair e Impala de la Chevrolet.  
El saxofonista Juan Colón tenía un Ford Cortina; una profesora de física en la UASD tenía un Citroen; el doctor Moran un Safari. Mi padre Viterbo Pérez tenía un Chevrolet modelo Biscayne, un Mercury y un Austin Cambridge gris. 
Los usaba para trabajar de Puerto Plata a Santo Domingo y para las salidas en familia los domingos a los pueblitos aledaños, y cuando emigramos a la capital, tenía un camión Austin y un “Magiruz Deust”. 
Antes de mi padre poseer esos tres vehículos, tenía un carro negro que le daba mucho tormento todos los días en la mañana. Vivíamos en la calle Antera Mota, en Puerto Plata. Mi padre siempre esperaba que pasara alguien para que lo ayudara a empujar, pues nunca  encendía. Después le sacaron un cantico que decía: “Por la calle Antera Mota no se puede pasar, porque dice don Viterbo: ayúdame a empujar”.   

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Columna Folcloreando
Publicada en Listín Diario  
Miercoles 15 de mayo de 2013     

sábado, 4 de mayo de 2013

El Folklore ¿Se pierde o transforma?





COSTUMBRES
EVOLUCIÓN. MUCHOS ENTIENDEN QUE LAS TRADICIONES POPULARES HAN CAMBIADO CON EL PASO DEL TIEMPO


El folklore es el saber del pueblo, pero es una sabiduría empírica  que se transmite oralmente de generación en generación, así lo definió la consultora de cultura tradicional dominicana, Xiomarita Pérez.
De acuerdo a Pérez, el folklore no se está perdiendo, sino que está evolucionando o transformando. “Las cosas que se pierden es porque ya no rinde una función, por eso se transforma”, aclaró.
Sin embargo, en un sondeo realizado por LISTÍN DIARIO a 16 personas con edades compredidas entre los 35 y 55 años. El 50 por ciento coincidió en que el folklore dominicano se está perdiendo.
Pérez, quien es la primera directora Nacional de Folklore, sostuvo que es por un proceso de necesidad que las cosas van transformándose. Añadió que el folklore es una creación individual que luego la acoge el pueblo.
“Yo no creo que aquí se está perdiendo el folklore, es que se está transformando. El hecho folklórico para ser folklórico necesita ser anónimo. Debe de ser creado, pero una creación individual, que la acoja el pueblo. Tiene que ser popular y no sistemático”, argumentó.
Pérez es la editora y prologuista del libro “Reseña histórica del folklore dominicano” de Edna Garrido de Boggs del año 2006.
Ocho de los entrevistados consideraron que el folklore se está transformando; y además mencionaron los aspectos que han ido cambiando como: su gastronomía, artesanía, música, baile, costumbres y el carnaval.  
Por tal razón, la folklorista entiende que el folklore no se pierde y que nunca morirá, porque para que éste muera tiene que morir la humanidad. También, sustentó que tiene que desaparecer la memoria del pueblo para que no haya folklore porque éste es la unidad básica de la cultura tradicional.
“Como dominicanos debemos amar lo que tenemos, aceptar lo que venga pero apreciando lo nuestro y ser críticos. El hecho de que aquí venga una “cultural rara”, no importa, si ya tú tienes definida tu identidad”,  explicó Pérez quien se desempeña como profesora de baile y es la directora fundadora de la Escuela Dominicana de Ritmos Folklóricos y Populares (EdoRitmos).
La música, el carnaval, los atuendos y algunas  costumbres son los elementos que se han perdido en el folklore dominicano, según estimaron ocho de los 16 sondeados, a quienes  se les pidió que mencionaran  las cosas que consideran que se están perdiendo de la cultura nacional. Mientras que una de las personas sondeada ignora que es el folklore.
 “Hay que preservar lo que tenemos porque cuando se pierde un hecho folklórico es porque ya perdió su función y si ya perdió su función pasa a pertenecer al folklore antiguo”, reiteró la  experta en cultura dominicana.
Las transformaciones en el folklore ocurren por un proceso de necesidad, según ilustró en el caso de los “Platanuses de Cotuí”, que se visten de hojas de plátanos, en carencia de ésta planta, las personas buscaron otra alternativa, se utilizaron fundas y por tal razón, ahora  se le dice “Funduses”.
Educación
“Han ido desapareciendo los promotores de las actividades folklóricas; el gobierno se interesa en otras actividades y las iglesias y clubes han dejado de tener la incidencia social que tuvieron en su momento, esto agregado a la disociación que han provocado las redes sociales y otros medios, que segregan a las personas a su espacio vital y desde allí lo asocian al mundo, pero no de manera personal. Sería bueno ver si estamos haciendo algún tipo de “cultura online” que nos llegue a identificar y eso podría tomar un matiz folklórico” comentó el profesor Alex Batista.

En este sentido, Pérez dijo que hay pocos profesores que tienen conocimiento de folklore porque creen que éste solamente es carnaval y baile, pero que éste es todo lo que hace el hombre: artesanía, música, baile, carnaval, las expresiones orales, los regionalismos, el culto a la muerte, el luto y las creencias.
De acuerdo a los resultados arrojados por nuestro sondeo, el 20 por ciento  de la muestra considera que la falta de enseñanza del folklore es uno de los problemas que contribuye a la pérdida de la cultura dominicana.

ENSEÑANZA FOLKLÓRICA

Preparar a docentes que impartan clases exclusivamente de folklore, es una de las recomendaciones de Pérez, para que cuanto una persona viaje al exterior pueda  ser capaz de decir cuál es el baile nacional por excelencia o el instrumento principal del merengue.

También está la carencia de la enseñanza del folklore en la docencia, Pérez dijo que es por eso que  las personas creen que éste es sólo el merengue y el carnaval. “Las personas no te saben decir que el folklore es todo lo que hace el hombre en su diario vivir  y que es transmitido oralmente de generación en generación”, expresó.
La falta de conocimiento del folklore dominicano es una problemática que ha transcendido sectores como el turismo,  es por esto que Pérez criticó que en los hoteles del país se estén presentando grupos folklóricos y lo que están bailando es mambo, chachachá y “belly dance”.  Manifesto que un turista que venga al país y se hospede en un hotel de nuestro territorio, no quiere ver a Cuba o a México, quiere ver la cultura nuestra.  

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Entrevista realizada por Elvira Hernandez.   
Publicada en Ventana del Listin Diario el 22 de septiembre de 2012      
 
 

miércoles, 1 de mayo de 2013

Colonias y perfumes

La mayoría de las colonias y perfumes era importada de España. Usé Colibrí por muchos años y en horas de la tarde. Antes de llegar a mi destino, esta colonia me delataba. También usé 1900 con Vetiver.
  ¿Y para los hombres?: English  Leather, que venía en un estuche de tres frascos con tapas en madera, con colonia, y para antes y después de la afeitada, el 4711, el Old Spice, muy usado por Carlos Andrickson hijo y el Varon Dandy lo usaba el padre Lorenzo, de origen español, que impartía religión en el colegio Santa Clara. 
Los hombres iban modernizándose y fueron adquiriendo los perfumes de la Avon que venían con figuras de carro, yip y otras formas. Otro perfume masculino era el Imperial de Guerlain, Vetiver de Carven, Vetiver de Guerlain y así por el estilo.
Renové mis gustos y comencé a usar de la marca Avon, Honeysuckle, fragancia de jasmín y el Carnation, de clavel, ambos descontinuados. De esta marca el perfume Topacio con una piedra amarilla haciéndole honor a su nombre.
El Jean Naté se hizo nacional. Las mujeres más encopetadas usaban Charly, Sortilege de Le Galion, Madame Rochas, que lo usaba mi profesora Teresa Pepén.  
Shalimar de Guerlain, Air de Temps de Nina Ricci y Champagne de Caron, uno de mis predilectos.
No he tenido suerte con los perfumes, porque seguido empiezan a gustarme los descontinúan, como el Momento Supremo de Jean Patou, que lo usaba la profesora Lourdes Soñé de Chevalier cuando estaba en la O y M, el Tea Rose que a Susana Morillo le encantaba.  
Otro que tiene más de cuarenta años en el mercado y que sólo aparece en una tienda de Miami y en Puerto Rico es el Emeraude de Coty, que aún lo uso.
¿Otros que ya han pasado de moda?: París de Ives St. Laurent, que lo usó en los años  80 Mercy Jácquez.  Boucheron, Happy de Clinique, Green Tea de Elizabeth Arden, etc.
Lo que sí les digo y es que hay personas que desde que nacieron están usando el mismito perfume, es eterno, se identifican por su aroma.
El Agua de Florida de Murray y Lamma, además de refrescar el cuerpo aleja los malos espíritus, ¡zape!

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Columna Folcloreando
Del Primero de mayo del 2013