miércoles, 27 de marzo de 2013

Medicina folklórica y popular


Para bajar la fiebre se usó por bastante tiempo la fricción del famoso penetro con “berrón” (BayRum), que es sintético, además de la aspirina con un té de hoja de naranja. Recuerdo que si todavía seguía la fiebre se preparaba una fricción a base de orina “fresca” del sexo opuesto con sebo de flandes caliente. Nos embadurnaban de pie a cabeza y luego nos arropaban. ¿Quién no sudaba la fiebre con esa untura?
Muchas personas iban a casa para que mi madre, doña Ena, le diera el remedio de alguna dolencia. Si le dolía la espalda, mamá decía que eso era un viento y tenía siempre preparada una botella de gasolina con leche cruda, que ni batiéndola se unían y le frotaba ese menjunje y adiós “viento”. Otras veces se aparecían con otras dolencias y yo decía en mis adentros: “gasolina con leche”. 
En mi hogar no faltaba la fictolicina, combinación de ácido salicílico con vaselina que venía en una cajita cilíndrica de madera de plywood, para los empeines y me imagino que la preparaban de forma artesanal. La vendían en la farmacia de Mingo Pla, en la calle 12 de Julio.
Hasta los 10 años tomábamos Whampole, un complejo vitamínico que existía en todas las farmacias, lo recetaban los médicos y sino las madres lo compraban por su cuenta. Daba mucha fortaleza y parece que ayudaba a los muchachos en sus estudios. Para la defensa del organismo todos tomábamos Emulsión de Scoth, compuesto de aceite de hígado de bacalao para el catarro. 
Lo único que me gustaba de esta emulsión era su color blanco. El olor era fuertísimo. 
Me daban pastilla de bacalao, aceite de castor (más malo que el d....). No sé de dónde traían el “castor” o era el mismo aceite de “higuera”. Otro que existe pero que nunca lo tomé fue el Breacol. Antes, cuando uno no quería tomarse el medicamento los padres se ponían frente a uno con una correa o nos metían una “llave” con las piernas y nos decían: Tómatelo cul, cul, queriendo decir sin respirar.

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Columna Folcloreando del 27 de febrero, 2013

martes, 26 de marzo de 2013

El gagá es también parte de la Semana Mayor

Es un complejo mágico religioso, altamente erótico...                 

Xiomarita Pérez
Publicado en Listín Diario el 08 de abril de 1998

Santo Domingo.- Una expresión mágico-religiosa que contagia  y se apropia de los participantes
En las áreas cañeras del país cada año se da una actividad que envuelve a la población. Usted también puede ser partícipe o simplemente espectador si se traslada en esta Semana Santa a cualquier lugar y ve un grupo de personas llenas de colorido, moviendo la cintura al ritmo de los tambores, fotutos (bambú), caracoles de lambí, tatúas, pitos e interpretando canciones mágico religiosas. Todo este montaje le anuncia la presencia cercana de un ga-gá.
La Semana Mayor es la protagonista de esta celebración en un marco de vistosidad y sonido.
El ga-gá es un complejo mágico religioso, altamente erótico, que desde el Jueves Santo a partir de las 12:00 de la medianoche hasta el domingo de Resurrección los participantes, haitianos y dominicanos, se confunden y hacen un alto en su faena diaria para vivirla con más entusiasmo.
 Según June C. Rusemberg en su libro ``El gagá: Religión y sociedad de un culto dominicano'', ``los gagá son manifestaciones del sincretismo entre las culturas africana y europea; pero no hemos buscado los orígenes en términos de africanismos ni de reconstrucciones históricas remotas e hipotéticas. El estudio va dirigido al proceso actual de los intercambios entre dos culturas, la de Haití y la de la República Dominicana, que son ya resultados diferenciados de la transculturación entre culturas africanas y europeas''.
Rosemberg agrega en su obra que este complejo es dominicano y quizás basado en elementos carnavalescos dominicanos del siglo pasado y una reorganización estructural de elementos de la religión vudú en sus formas dominicana y haitiana.
Sucede también que en algunas regiones haitianas existe el ``culto del rará'', que son grupos que se pasean con la llegada de la cuaresma por los campos tocando palos y bailando a ritmo de la música, dando movimiento de cintura. Este ``rará'' haitiano, por problemas de guturación en su pronunciación, quedó bautizado en el país con el nombre de ga-gá.
El ga-gá se baila en los bateyes del país, que son pequeñas comunidades donde residen las personas que laboran en las zonas rurales de las áreas azucareras y se trasladan por toda la periferia, los cañaverales, y muchas veces llegan al pueblo.
El rará haitiano se canta en idioma creole y el contenido de las canciones es un retrato vivo y fiel de situaciones y cuestiones haitianas, mientras que el gagá dominicano, aunque del mismo origen que el rará haitiano, tiene todos los antecedentes de un ritmo y baile con identidad nacional dominicana, no sólo porque se canta en español y en creole antiguo sino porque además, en la mayoría de las canciones, se encuentran situaciones y realidades del quehacer dominicano.
Un ejemplo de esto fue cuando mataron a doña Florinda Soriano (Mamá Tingó), que se encontraron en el ga-gá criollo varias canciones relativas a este hecho:

Era un botao, le dí azá por todas partes
de día y noche también, y por eso me mataron...
 a mí me asesinaron.
 La tierra e' pa'sembrá, la tierra e'pa', la tierra e pa’ sembrá
¡Qué viva Mamá Tingó!
Mamá Tingó, Mamá Tingó
¡Qué viva Mamá Tingó!''

 Además, en República Dominicana hay dos expresiones diferentes de este complejo mágico religioso: uno lo encontramos en lugares donde hay o hubo plantaciones de caña y otro en Elías Piña, que es una zona fronteriza, en donde no hay bateyes ni explotación agrícola alguna. Aunque tienen orígenes parecidos, el desarrollo es completamente distinto, ya que el de Elías Piña se desarrolla en base a personajes, que ellos le llaman juegos.
 En común encontramos que ambas prácticas son formas de expresión agraria, en donde lo que se trata simbólicamente, mediante la danza y práctica religiosa, es preñar la tierra para que dé mejores frutos, a diferencia de otros bailes y complejos mágico religiosos, donde el hombre y la mujer constituyen el símbolo.
 
El gagá de los bateyes
Los grupos de ga-gá se organizan en función de jerarquías, las cuales tienen su sentido, respondiendo a sus creencias y elementos culturales. En éstos se encuentran el ``dueño'' (del gagá), el presidente, el jefe de las Fuerzas Armadas, el ministro de Guerra, de la Marina, los supervisores, el mayordomo, el secretario, el cajero; a parte de los músicos y el coro, los que también tienen sus títulos.
Dagoberto Tejeda, estudioso de la religiosidad popular, señala que para algunos el modelo de estas jerarquías está definido como ``memoria social'' de carácter histórico de sus orígenes tribales y para otros explícita el deseo de lo que quieren ser en función de lo que son como parte de un cambio de vida, de un cambio de sociedad, o las dos cosas.
Las manifestaciones de este complejo se realiza en una enramada decorada con papel de vejiga de colores diferentes, predominando el rojo. En el medio de esta enramada colocan un palo que juega un papel importante en las ceremonias.
El Jueves Santo en la tarde comienzan los preparativos culminantes del gagá. Los miembros del gagá que tienen promesas y que viven lejos llegarán temprano con sus ofrendas y los músicos llegarán con sus intrumentos. Se prepara una buena comida y el grupo se dirige a la ``palma sagrada'', el árbol que tiene, ``realmente'' el secreto del gagá. Allí se realizan algunas ceremonias, donde traen la candela sagrada que se mantendrá encendida hasta el Domingo de Resurrección.
Explica Dagoberto que luego que se pasa a elaborar el “vevé” (representación simbólica de las deidades dentro del vudú, tanto haitiano como dominicano) cerca del polo central de la enramada, se realizará el último ``levantamiento de la silla'' y se bautizarán luego los vestidos y los bastones.
Después de la medianoche, ya bendecidas las vestimentas, los “mayores”' y las “reinas'' se retiran a sus casuchas. Se parará la música. Aparentemente todo ha terminado. Pero en el interior de ésta, los ``mayores'' y las ``reinas'' se están poniendo sus vestidos nuevos. Poco después comienzan las ceremonias para
“sacarlos”.
Luego el ``dueño'' del gagá, en trance (poseído espiritualmente), acompañado de los músicos y el coro, van a buscar a los ``mayores'' y a las ``reinas'' para integrarlos a esta festividad y visitar algunas viviendas del grupo, otro batey y regresar el domingo al lugar de inicio para darle fin a esta celebración.
 
El gagá de Elías Piña
En el gagá de Elías Piña cada una de estas actividades, que ellos llaman juegos, tienen una canción correspondiente, excepto la del muerto que tiene dos canciones:
  -Los palitos o yon: son dos bastones que se dan vuelta en los dedos
  -Los zancos llamados gayumba
  -El chulí, que es la representación de la fuerza de los caballos, agregando a su vestuario dos colas
  -La hachita, donde se utiliza una hacha de madera y un pene de madera
  -El muerto, que hace las veces de un muerto bailando
  -Violación a Teresita. Esta se hace con una muñeca. En el ga-gá de Elías Piña la ``violación a Teresita'' simboliza la fertilización de la tierra agreste, espinosa y es por eso que dentro de su simbología se viola a Teresita.
  -Tatúm, son dos muñecos de madera unidos por una cuerda o cáñamo que bailan.
 
Las máscaras del diablo
Es interesante ver, ocasionalmente, en el gagá de Elías Piña la presencia de ``la máscara del diablo'', que pertenece al carnaval cimarrón (máscaras que tienen que ver con actividades antiguas que podrían considerarse carnavalescas), que sólo sale en la Semana Santa. Cuando el ``diablo'' aparece en este grupo es invitado por el gagá a participar y se le canta a su entrada una canción alusiva a él (al diablo), que se llama ``el diablo puede''.
  
“Los mayores” de los gagá
En término formal ``los mayores'' representan al grupo.
Las personas que son ``mayores'' en el gagá significa que tienen que durar siete años siéndolo. Es una creencia antigua. No olvidar que el número siete fue el número mágico durante muchos años y sobre todo en la antig\edad. ``Los mayores'' son depositarios de los espíritus de aquellos practicantes del ga-gá fallecidos y que para algunos están representados en cada uno de los pañuelos que usan. Cada color de los pañuelos representa un espíritu.
 
La reina
Así como los colores de los pañuelos de los mayores representan espíritus, las reinas del ga-gá son deidades según el color de su vestido de la que cree el gagá. Normalmente se ponen un sombrero o un manto en la cabeza, unos lentes de sol, guantes de tela y un vestido largo de un color claro, imitando un traje de bodas. El maquillaje de mucho colorido está presente en su rostro.
 
Los “mayores”
“Los mayores” visten de una camisa sencilla, pantalones en color vivo y zapatos tenis con medias deportivas. Alrededor de la cintura se colocan con una cuerda amarrados los pañuelos multicolores, de los que hablamos más arriba.
En el pecho y la espalda se colocan una capa de terciopelo en color negro, rojo o azul, bordeada de flecos y sujeta al cuello. En su superficie se aplican infinidades de espejos, pedacitos de vidrios, lentejuelas, cascabeles que suenan en cualquier movimiento y pitos plásticos.
En su cabeza llevan gorras deportivas adornadas con colores brillantes.
No falta en ellos el pito que va marcando todo lo que sucede o puede suceder y los palitos, bastones o yon, con los cuales hacen piruetas mostrando su destreza. El látigo usualmente es usado por el primer ``mayor'' y por el dueño del gagá.

Otros detalles del gagá       
El gagá podría considerarse una religión primitiva, en donde al igual que hoy, en otras religiones, la purificación juega un papel importante. Es por eso que antes de que el grupo de gagá salga a las calles hay que bautizar los vestuarios, utensilios, enseres que van en él.
En el gagá el color negro representa los luases Guedé, el azul claro es Ti Jean Petró y el rojo vivo es el de los Petró.
Para los miembros del gagá hay distintos tipos de seres o luases llamados los radá y los petró. Los radá son considerados dulces, suaves y los petró son tenidos como violentos.
El levantamiento de la ``silla`` tiene diferentes significados y desempeñan funciones particulares, el cual se celebra durante la cuaresma (tres veces) y una el Jueves Santo.
 
Fuente:
  - El gagá: religión y sociedad de un culto dominicano de la antropóloga, June C. Rosemberg.
  - José Castillo Méndez, folklorista
  - Dagoberto Tejeda Ortíz, director del Indefolk
  - Observaciones y vivencias de la autora

viernes, 15 de marzo de 2013

La última travesía de un “diablo danzante”

Entrevista a Andrés Eugenio Álvarez

Xiomarita Pérez
Publicado en Listín Diario el 15 de febrero de 2000

Santo Domingo.- Andrés Eugenio Álvarez está triste, quizás esta sea la última vez que participe en el carnaval. Ha pasado toda una vida envuelto junto a su familia a esta tradición, haciendo máscaras, impartiendo talleres y luchando por esta manifestación popular que forma parte de su entorno.
 Le duele que ya Halloween hace años está aquí y nadie dice nada. Se siente, como muchos carnavaleros, humillado: y es que nadie los ha tomado en cuenta para discutir, siendo ellos los protagonistas de esta expresión espontánea del pueblo.
 Pero El Chino, como le llaman, lo dice pero no se lo cree, porque es toda una vida envuelto en papel, pinturas, almidón, haciendo cada año unas setenta y pico caretas para su comparsa, Los Arácnidos del Brisal, y para otras. De repente, con voz enérgica, piensa, y su voz sale limpia para reclamar su espacio y el de sus compañeros.   La casa donde vive el ''diablo danzante'', en Invivienda, con su esposa Rosa María Blanco de Álvarez, y sus hijos Gorki Andrés y Yovanka Iraida, refleja lo que es esta familia, máscaras por doquier, adornadas con todo lo que pase por su imaginación, que es mucho. Me enseña la máscara de este año, porque cada año es diferente; me enseña la de su hijo, como si fuera lo que es cada año, un trofeo a él mismo por su paciencia y entrega total a lo que le pertenece: su carnaval.
Listín Diario: ¿Qué tiempo tiene usted participando en los carnavales?
Andrés Álvarez: Yo tengo 53 años disfrazándome, los cumplo ahora el 27 de febrero. Desde la edad de 3 años me estoy disfrazando. Mi mamá fue la auspiciadora de esto, porque fue reina del carnaval popular. El carnaval de ahora no es el carnaval de antes. La gente cree que el carnaval es el desfile, el carnaval es popular. En los barrios, el carnaval es una expresión espontánea del pueblo, llevarnos a una farsa para demostrar que todo está bien en un país, eso es un desfile, que es otra cosa diferente. Yo lo veo desde otra óptica: llevar al pueblo alegría, armonía, nuestra cultura y nuestras tradiciones.

LD. ¿Qué tiempo tiene haciendo máscaras de carnaval?
AA. Yo aprendí a hacer caretas a partir de los 7 años, cuando salía de la escuela me iba a la casa de tres maestros de caretas que eran los Sánchez, el profesor Negrito y el maestro Pérez y Pérez, que fue con el que más aprendí. Uní las tres técnicas de ellos en una sola. Mi papá me hizo la primera máscara a los cuatro años.

LD. ¿Imparte talleres?
AA. Sí, imparto talleres a niños, adultos y a escuelas y colegios. Fíjate, cada máscara para mí tiene su historia. Aquí el uso de las máscaras o caretas se prohibió en la época de los doce años de Balaguer, cuando Trujillo también. Por eso es que en Santo Domingo tú no ves el uso de las caretas de una forma generalizada, porque se acostumbraron. Si la tienen se la colocan arriba o en la espalda; si no se colocan un antifaz o unos lentes, como también puede observar los moñuses.

LD. ¿Cree usted que el carnaval se ha ido fortaleciendo?
AA. Se ha ido fortaleciendo con el apoyo que se le está dando a las comparsas, que aunque es mínimo, está ahí.

LD. ¿Quién lo está dando?
AA. Turismo y el Ayuntamiento. Antes no nos daban nada y ahora nos dan 5 mil y 3 mil pesos para la comparsa, que no nos dan ni siquiera para comprar las vejigas. Nos lo dan para que bajemos al desfile y le compremos refrigerios a los muchachos. Antes nosotros bajábamos de una manera espontánea. Mi traje está saliendo casi por siete mil pesos haciéndolo yo.

LD. ¿En qué se ha perjudicado el carnaval?
AA. En la comercialización, porque las espontaneidades del pueblo no salen a la calle, no es como antes, que salían por todas las calles Se me Muere Rebeca, Roba la Gallina, Califé... Todas esas figuras han ido desapareciendo, lo que era el verdadero carnaval. También Los Galleros y Vístete de Maíz pa' que te piquen los pollos, La Muerte en jeep, que era un Land Rover que se disfrazaba y salía desde el cementerio de la Independencia, con su chofer vestido de negro con una capucha, igual que el Ku Klux Klan norteamericano. Imagínate este jeep saliendo del cementerio qué terror causaba.  El Roba la gallina era un hombre que lo agarraron vestido de mujer robando gallinas, lo usaron como protesta, porque no tenía para comer y le daban palos, de ahí las frases.

LD. Respecto a la separación del Carnaval de las Fiestas Patrias y la Cuaresma, ¿qué usted opina?
AA. No estoy de acuerdo. A mí me ha dado pena que con nosotros no se ha reunido nadie, se ha formado a través de la Pastoral Juvenil, a través de un señor que se llama Teófilo Barreiro, que me da pena que con un hermano que fue revolucionario, (Tony Barreiro), él tenga una posición en contra de un pueblo, de una tradición, de la cultura de un pueblo. Me da pena ver en ese grupo también, a un Carlos T. Martínez, un amigo mío, amigo intrínseco, dándole apoyo a esta situación, pero sin embargo no protestan por las fiestas de Halloween, que es una fiesta extranjera, el clero católico no protesta. Ya en las escuelas se están celebrando estas fiestas de Halloween, incluso querían hacer una fiesta de esas en la Biblioteca Nacional. Suerte que el director se opuso. De eso no se preocupan ellos. Hay muchas tiendas vendiendo esos disfraces de una cultura extranjera, que es más peligrosa que el carnaval y que es diabólica, viene de Inglaterra a través de Estados Unidos. Entonces quieren quitarnos nuestra cultura. Si la Iglesia Católica fue, en parte, la auspiciadora del carnaval, entonces ¿por qué hoy quieren quitárnosla? Fue una conquista del pueblo, a nosotros nos lo prohibió Trujillo y nosotros nos disfrazábamos y caímos presos. No va a ver ningún Gobierno que nos pare a nosotros salir a la calle. Mientras yo esté vivo seguiré haciendo carnaval el día que me toca, tres días antes de la Cuaresma y la celebración de las fiestas patrias, porque se celebra como un regocijo por la libertad de nuestro pueblo... Cuando Trujillo se subía la bandera, se hacía de todo y se respetaban las leyes. Yo he visto a peloteros bailar el Himno Nacional y nadie dice nada. Ahora son patriotas, pero cuando el imperialismo yanki se metió aquí en el año 1965 yo fui de los combatientes y nosotros los carnavaleros nos tiramos a la calle con un fusil en la mano, entonces hoy aparecen muchos ''patriotas'' pintando una cosa que no es y da pena ver el clero católico metido en eso. Lo último que le oí decir al Padre Luis Rosario es que la fiesta del carnaval dominicano tenía muchas orgías y muchas muertes, pero el carnaval de la Iglesia Católica es peor que el nuestro. La Semana Santa se ha convertido en un carnaval de muchas muertes y orgías y ellos no dicen nada. Cuando yo me crié lo que existía era fiesta sacra, nadie le topaba a un niño, todo era respeto. Yo soy católico, yo fui hasta clérigo, se respetaba con todo el fervor, con todo el amor. Hoy no.

LD. ¿Qué dicen los otros comparseros?
AA. Nadie está de acuerdo. Ellos no se han reunido con la Asociación de Carnavaleros a nivel nacional. Ellos han hecho su grupo y con nosotros que somos los protagonistas no se han reunido. A nosotros nos duele nuestro carnaval, nuestro pueblo. El carnaval es la única manifestación popular de alegría, sin cobrar ni un centavo, por eso te digo que no es un desfile, el carnaval es barrial, es una manifestación espontánea del pueblo.

LD. ¿ Cuál era la situación del desfile  carnavalesco en la época de Trujillo?
AA. Trujillo hacía un desfile que se llamaba ''el corso florido'' y nos acordonaba la avenida Mella de policías, hasta de bomberos, nosotros éramos la plebe, no podíamos bajar al desfile de carnaval, entonces ¿qué resulta?, a veces nos escapábamos. Una vez nos agarraron presos y nos llevaron a la Fortaleza Ozama presos. Teníamos que tener un permiso de la Policía para podernos disfrazar y que tuviéramos totalmente identificados con el Acta de Nacimiento si éramos menores o con la cédula y la dirección. Nos daban un número a cada uno para podernos disfrazar. El carnaval trae consigo la música, el canto, alegría, manifestaciones culturales y mágicorreligiosas. El carnaval para mí es una manifestación mágico religiosa de protesta a sistemas y cosas que suceden en la vida cotidiana contra el sistema que nos rige, que nos gobierna, eso es lo que yo siento en el carnaval, mis vivencias, creo que va a ser la última participación ya, pienso retirarme, porque me da pena que grupos de oportunistas se dan a la tarea de minimizar nuestro carnaval, hemos hecho nuestro esfuerzo por llevarle el esplendor y la alegría al pueblo y esas son las voces que se escuchan, que se oyen, a nosotros nadie nos escucha, nadie nos oye.
 Mira el carnaval de La Vega, se disfraza la élite, ¿dónde están los estratos sociales del pueblo, dónde están? no tienen cabida en su carnaval. Un niño que se tizne la cara está haciendo carnaval, una persona que se vista de gitana está haciendo carnaval, no porque tenga un disfraz carísimo, costosísimo..., un tiznao también está haciendo carnaval.

LD. Hace un par de años a ustedes les quitaban las cédulas, ¿por qué?
AA. Ese fue un punto tremendo, hubo un choque, fue como una humillación quitarle las cédulas a todos los carnavaleros con el fin de obligarnos a nosotros a bajar para el desfile por un diezmo que nos daban, que no compensa el disfraz que yo me hago, y el que le hago al hijo mío.

LD. Hay comparsas fantasmas a las cuales se les da el dinero y luego no bajan
AA. Bueno, eso ha sucedido muchas veces, pero quienes organizan el carnaval son los que deben tener el control de eso. Antes había catorce o quince comparsas de diablos cojuelos, ahora hay 160. Entonces partían una comparsa en dos y nada más desfilaba una sola para coger el dinero, lo hacían por la poca ayuda que había. ¿Tú sabes cuánto daban cuando eso?, mil pesos. Ahora qué hace una comparsa de ciento y pico de gente con 4 mil pesos, no hace nada. Las vejigas las vende el matadero a diez pesos cada una, y cada diablo lleva diez vejigas, imagínate.

LD. Ahora Turismo está supervisando esa situación para que no vuelva a ocurrir
AA. Siempre se ha hecho, cuando estaba Dagoberto Tejada, mi gran amigo, se investigaban a las comparsas hasta de noche, pero siempre se colaban, cogían el dinero y después no bajaban, pero nunca se amonestó a nadie, un error, pasó varias veces. Pero fíjate, el precarnaval es el día 20, nosotros deberíamos tener esos chelitos en las manos, a veces lo dan hasta un día antes del desfile. El carnaval no se organiza de un mes para otro, en la mayoría de los países que lo celebran, cuando termina el carnaval, comienzan los preparativos del próximo, se forman comités, asociaciones. Yo hasta ahora no sé quiénes son los jurados, no sé quién es el Rey del Carnaval. Oí por ahí que es Juan Marichal. En todos los países de fuera se supone que el Rey del Carnaval es el carnavalero, que es quien ha sufrido en carne propia el carnaval. ¿Qué han hecho ellos por el Carnaval?, nada. Ninguno de los reyes de carnaval ha hecho nada por el carnaval.

LD. ¿Y Tony Issa?, fue Rey del Carnaval
AA. Sí, pero ese lo pedimos nosotros, fuimos los carnavaleros quienes pedimos que Tony Issa fuera Rey del Carnaval, no porque un grupito lo ponga. Lo que es Tony Issa y Vinicio, el repostero, que se ha fajado con los carnavaleros, son las personas que se merecen ser reyes del carnaval; también los carnavaleros viejos que tienen 70 años haciendo carnaval, como en Brasil, Aruba, en La Vega, que se hace por votaciones, por su lucha con el carnaval.

LD. Con relación a la Fiesta de Halloween, quizás no hay problemas porque la fecha no interfiere con las demás fechas en conflicto
AA. O porque puede ser que haya un negocio detrás de eso, una máscara de Halloween cuesta carísima y hay grandes tiendas.

LD. Y si se aprueba un decreto para la separación de las fiestas, ¿qué harán ustedes?
AA. Lo seguiremos haciendo en la calle, nosotros somos los sufridos, los que hacemos nuestros gastos, ¿por qué no se habla con nosotros?, ¿porque ahora esa élite viene a prohibirnos nuestro carnaval? Hablando la gente se entiende, creo yo. Si Trujillo no pudo con nosotros, estos gobiernitos que vienen por ahí menos. Cómo tú le vas a decir a un pueblo, después de tantos años, que no se ponga un disfraz, dime, a través de los conocimientos que tienen. Si a los muchachitos tú los ves en la calle con sus laticas, disfrazados de Roba la gallina... Yo vi ahorita un grupito.