domingo, 8 de marzo de 2015

Un libro para “pikar” bien el inglés



                                   
Los dominicanos que residen en Estados Unidos y los que piensan emigrar ya tienen su inglés resuelto, mientras se afincan en los "nuevayores", en la Isla del Encanto y en otros lugares.
El profesor Eguren duró varios años pensando qué inventar para que los viajeros no estén hablando “espaninglis” pasando vergüenza, sino que se defiendan con un vocabulario el glamour y que los demás paisanos no se burlen haciéndoles “bulin”.
“El poder de las palabras” o “The word power” es para aprender vocabulario. Contiene más de 100 temas con el vocabulario asociado a dichos temas. Las palabras están en español con la pronunciación en inglés.
¿Se imaginan que cuando le den la "Residencia" deseen ir a la República Dominicana y no sepan comprar el boleto aéreo?, pues busque la página 58 y encontrarás “pasaje de ida” One-way ticket (uán uéi tiket), o que por turbulencias en el viaje se sienta nervioso o inquieto? Toque el botón arriba del avión y cuando llegue la azafata pronuncie “dizzi”. Inmediatamente lo atenderán
Lo interesante es que si conocen muchas palabras podrían mantener una conversación fluida, y este libro tiene un vocabulario temático para el hispanohablante que estudia inglés o para los profesional de diferentes áreas del saber. Encuéntrelo en Amazon.com o en la Papeleria Metrópolis cerca de la UASD, en Santo Domingo.

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Publicado por Xiomarita Pérez
08-03-2015



A sus 45 años de vida artística, Johnny Ventura es una leyenda musical de todos los tiempos



Puesta en circulación de su libro "Un poco de mí". Junto a su esposa Fifa. Le acompañan el ex Ministro de Cultura, José Rafael Lantigua y los escritores Mateo Morrison, Basilio Belliard y León Félix Bautista.

En esta fecha se cumplen 13 años de publicarse este trabajo periodístico en el Listín Diario. Qué mejor reconocimiento a Johnny Ventura, el artista del Siglo XX, que un panegírico en vida por su trayectoria artística de 58 años y de cumplirse en este 2015 los 75 años de su natalicio, Día Internacional de la Mujer, haciendo loor a su madre Virginia Soriano, quien lo formó.

La música es el alma de los pueblos, es el sentimiento que llevamos dentro y lo exteriorizamos cuando las letras reflejan una empatía que marcan a los que de alguna u otra forma hemos vivido ese momento.
Johnny Ventura es y será  la historia musical de este pueblo, de un pueblo que en el recorrer de los años ha tenido sus altas y sus bajas. De un pueblo de mujeres y hombres trabajadores, con sus pregones y otras costumbres que lo han hecho pintoresco y el “Caballo Mayor” ha estado ahí, para plasmar en sus producciones la cotidianidad de los dominicanos.

Con su voz vibrante y melodiosa ha sabido interpretar canciones compuestas por él y por otros autores que solo en su voz es que han encajado, sin dejar de mencionar la gama de ritmos folklóricos, populares y de otros países, lo que hace que la gente se identifique, cantándolos y bailándolos cuando todavía no se conocía la palabra “crossover”.

Johnny hizo crossover cuando modificó la forma de tocar el contrabajo, en vista de que cuando el grupo viajaba a Miami se encontró con que los cubanos bailaban al son de este instrumento y cuando viajaba a Puerto Rico observó que los boricuas bailaban al son de la tumbadora o la conga, entonces integró ese instrumento.

Nos cuenta que con esas fusiones lograron esa gran polirritmia que identificó al Combo Show con características especiales, lo que hizo que conquistaran el público de esos países.

Para el artista, que creció en un barrio popular, el doble sentido no tuvo cabida, “son unos versos que no tienen conclusión y que dejan en la imaginación un sentido u otro”, dice y en sus interpretaciones nunca los usó, nunca cayó en la vulgaridad. Sus letras tienen picardía, pero una picardía relajante, llenas de metáforas.
En su hogar, con su hijo Jandy Ventura
Johnny considera que el merengue ha evolucionado para bien. La lírica y la base rítmica del merengue permitió que otros géneros musicales se hayan nutrido y viceversa, lo que ha hecho que este ritmo se mantenga evolucionando permanentemente. “El merengue ha evolucionado para bien, lo que ha permitido mantenerlo vivo en el tiempo”, dice. Prueba de ello son las fusiones que se hacen en esta época donde muchos merengueros lo mezclan con palos, gagá, cumbia y otros ritmos que lo enriquecen. (Opinión de Ventura, antes del año 2002).

Johnny Ventura y su Combo Show mantuvieron la base fundamental del merengue con la güira, instrumento idiófono, y la tambora, instrumento membranófono, con sus cuatro tiempos musicales o pulsaciones, conservando la misma esencia.

No solo hay polirritmia, también en sus interpretaciones existe una temática amplia de la cotidianidad. En sus canciones resalta su identidad, la del negro, pero no el esclavizado, al que “todo se le pega”, al que “la hace a la entrada o a la salida”, sino el negro cumbanchero, el negro con salero, el que ha hecho resistencia y que está presente con la gracia y el espíritu enérgico que siempre ha caracterizado a esa raza.

El amor está impregnado en muchos de sus temas, no importa que sea a un amor puro o a un amor que fue de otro o de otra, es el sentimiento de un amor tierno aunque cambie de nombre, llámese “El difunto”, “Amoríos”, “Los algodones”.

 Ha resaltado la identidad dominicana en interpretaciones como “Soy el merengue”, “Contagiando”, “Las indias de Baní”, “Homenaje a Ñico Lora” “El mangú” y grabó algunos merengues clásicos como “Por ahí María se va”, “Caña brava”, sin dejar atrás los juegos infantiles “El papelito blanco”, “Guataco”, “El Florón”, Musa, tatara musa”, “El can” y “Mambrú” que pertenece al folklore universal.
¿ Quién no quiere a Johnny?
Ha hecho aportes a la dominicanidad en el renglón de los pregones, donde el vendedor canta para ofertar sus productos, entre ellos “El Cuabero” y “Salaíta”, este último fue sacado de circulación por la presidenta de la Comisión de Espectáculos Públicos en ese entonces, doña Zaida Ginebra viuda Lovatón, porque, según ella, atentaba a la moral.

Esta actitud de doña Zaida, donde todo lo que venía de afuera era aceptado, hizo que Johnny Ventura se molestara porque además no quería que el artista incitara al pueblo a tomar ron en Navidad en una de sus grabaciones: “que se acabe el arroz, la leche y la gasolina pero el ron que no se acabe porque esa es mi medicina” y como respuesta Johnny graba “Ley Seca”, que parte de sus versos reza “Esta Navidad yo quiero beber y si es que Zaida se opone qué le voy hacer”. Temas de contenido social fueron “El tabaco”, “Lamento de Fernando” y “Mamá Tingó”.

Cada año, entrando el mes de octubre, en las emisoras y en los barrios populares se escuchan temas navideños y uno de los merengueros que más suena es “El Caballo”. Más de veinte temas dedicados a esta época del año, mezclados con el diario vivir, sin contar con una decena de temas de Navidad a ritmo de Boogaloo, fenómeno musical de finales de los años 60 y principio de los 70, que lo hizo famoso El Gran Combo; y Johnny Ventura fue el único dominicano que los grabó y lo pegó en el país.

Si hablamos de los pasos coreográficos, son pocos los ritmos de Johnny que no los tengan, eran pasos que surgían cuando el grupo musical observaba a los bailadores en las fiestas y los adaptaban de una manera espontánea, sin rebuscamiento. Estos pasos todavía permanecen en la memoria del pueblo.

Johnny Ventura supo equilibrar su vida artística y familiar, con una formación integral no habitual de una gente criada en barrios populares, donde los vicios estaban a su alcance.

Johnny ha sido, es y seguirá siendo “el vivo reflejo del alma criolla que expresaba, a través suyo, aspiraciones, creencias, amarguras y particulares modos de ser colectivos”. Por los siglos de los siglos… 
Dos leyendas musicales
¿Qué grabó Johnny Ventura? merengues típicos y clásicos, mangulina, pambiche, bolero, guaguancó, boogaloo, gagá, plena, cumbia, salsa criolla, balada, y temas de películas.
¿A qué y a quiénes les cantó? al amor, al desamor, al negro, a la suegra, al borracho, a la Navidad, a los pregones, juegos infantiles, a los que emigran en busca de un mejor porvenir, a la cotidianidad, al país, a la infidelidad, a la lluvia, a la mujer; hizo merengues de contenido social, a la Patria, a Dios y hasta a doña Zaida le grabó el tema “Corazón de azúcar”.

¿Qué se escucha en sus interpretaciones? “¡oye que riiico mami!”, “mortal”, “¡aaaahh!”, “anjá”, “eso es Johnny”, “soy el único negro que bota miel por los poros”, “triste mami, triste”.

¿Con cuáles figuras ha grabado a dúo? Con su hijo Jandy Ventura, Celia Cruz, Armando Manzanero, Joseíto Mateo, Daniela Romo, Basilio, Andy Montañez, Willie Chirino, La Sophie, Grupo Niche, Milly Quezada, Rolando La Serie, Vladimir de Los Ilegales, Sergio Vargas, Wilfrido Vargas, Víctor Víctor, María Díaz, Luis Vargas, La India Canela, El Jefrey, Fefita La Grand, Neson de la Olla, Los Rivero, Grupo Wao, Kinito Méndez, la India Canela, etc.


--Sus interpretaciones tenían sus propios pasos coreográficos

--El único artista dominicano que grabó boogaloo

--Ha recibido más de 3,500 placas y trofeos.

--Hizo crossover integrando la polirritmia, lo que enriqueció su repertorio conquistando el    público internacional.

--Grabó en inglés “Extraños en la noche” en 1964, junto al vocalista Luis Sánchez, que lo interpretó en español, en el mismo disco.

--Johnny Ventura mantuvo en armonía su Combo Show, reflejada en la participación de todos sus integrantes, donde el merenguero no hacía alarde de estrella, aunque lo era.



Lo más importante:

--La publicación de su obra “Un poco de mí” en el año 2010, por el Ministerio de Cultura.

--El legado que les ha dejado a sus hijos, que han caminado con él, formando “Los Potros”, agrupación musical familiar, que lo acompaña en sus giras nacionales e internacionales.

--La compañía emocional, sentimental y familiar de su esposa Josefina Flores de Ventura (Fifa), quien ha sido un gran apoyo en su carrera artística, reconociendo que su esposo es querido en su país, desde los niños hasta los envejecientes.


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Xiomarita Pérez

Publicado en Listín Diario el 03-03 2002

Editado el 08-03-2015




jueves, 26 de febrero de 2015

Carnaval Santo Domingo Este


  
Estuve por segunda vez invitada como narradora del desfile de carnaval de este municipio, explicando los aspectos temáticos y las categorías de las diferentes comparsas que se pasearon en la avenida España. 
                                      
Este año fue dedicado al reciclaje y los reyes fueron Maritza Reyes, una mujer trabajadora, directora del ballet folklórico Tradiciones Dominicanas y el carnavalero Julio César Reynoso, “La Tabla”, que ha interpretado por años el personaje individual Califé.  
                                      
Mi trabajo fue compartido con los comunicadores Emilio Ángeles y Mildred Charlot, unos seres humanos maravillosos, con facilidad de expresión y con conocimientos de la cultura de nuestro país, lo que hizo que me sintiera relajada toda la tarde, ya que hicimos química. 
   
El año pasado hice unas críticas a este carnaval con una persona colaboradora, ya que observé algunas comparsas pobres de vestimenta, coreografía y creatividad. Sinceramente, no sé si la persona comentó mi crítica, pero lo que vi este año fue una depuración total, parece que se replanteó, porque fue hermoso. Hubo creatividad, más colorido, los diablos estaban preciosos y lo más importante, organización. 
                                     
Las cosas buenas hay que escribirlas también y ese equipo que trabajó para que este evento llegará a feliz término hay que mencionarlo. Hay que darle una puntuación excelente al alcalde Juan de los Santos, porque ha sabido reconocer que la cultura es la máxima expresión de un pueblo, que el apoyo que ha brindado a este carnaval tiene su recompensa en sus pequeños hijos y en los adolescentes, porque dejará un legado.
                                     
 Un reconocimiento al director operativo Luis Henríquez; Gladys Olea, encargada del desfile; Daritza García, Ysidro Galán, Rosa Milagros Pérez, Wanda López, Ariela Valdez, Emilio Guillén, Thelma Sánchez, Francisco Pérez, Fátima Melo, los comandantes Brito y Melo y una persona que merece mi admiración es Mildred Rosario, encargada del montaje técnico. Mildred fue la responsable de decorar utilizando el reciclaje.
                                     
Los botellones de agua, las gomas y otros desechos y  plásticos adornaron las tarimas de los invitados especiales
          
Este es un desfile de carnaval que no tiene nada que envidiarles a otros desfiles, el equipo de producción de Telemicro también se la lució, el jurado también se fajó y estuvo muy difícil la escogencia de las categorías, además el cierre artístico con el salsero Yiyo Sarante y el artista urbano Mozar La Para quienes pusieron a descargar adrenalina a los presentes en medio de luces y fuegos artificiales. Ustedes se merecen un aplauso. 

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Xiomarita Pérez
Columna Folcloreando
Publicada en Listín Diario el 25-02-2015

miércoles, 4 de febrero de 2015

Xiomarita es consultora folklórica y maestra de baile


Mi experiencia como cronista social



Comencé en el año 1987, cuando Denisse Fuertes, mi amiga y colega, era la editora de Las Sociales del periódico El Nuevo Diario y me invitó a integrarme a ese mundo. En ese entonces le expresé que no iba a iniciarme en una jornada desconocida y ella me estimuló y orientó, quedando encantada con mis escritos, a los cuales les daba pinceladas, describiendo el ambiente, en fin, hacía una cronología del acto, de forma tal que el lector sintiera que estaba presente en él. 
Cuando me presentaba a la actividad para “cubrirla” era la cronista, por lo que consideraba que una tardanza de más de treinta minutos era una falta de respeto, y no aceptaba que me allantaran brindándome refrescos y bocadillos, ya que mi misión era cumplir con mi trabajo y no “jartarme”.
Admiro y recuerdo el comportamiento de algunas chicas de los periódicos que eran respetadas y queridas, precisamente por ese comportamiento.  A otras les daban las espaldas. 
Muchas cronistas antes de irse a los servicios se dirigían a la cafetería del periódico, para así no estar dando lástima. Todavía algunas mantienen ese criterio. Tampoco me creía que yo pertenecería a la clase social de las personas que organizaban las actividades. 
No aceptaba ni siquiera que me incluyeran a mis hijas en clubes sociales para que participaran en campamentos de verano o en otras actividades, porque mi rol era de periodista. Era más orgullo que complejos
Describía la actividad, el ambiente, con elegancia y buen gusto y nunca acepté que me invitaran a comer a un restaurant, porque sentía que luego “me iba a salir caro”. Pasé muchas necesidades, pero nunca involucré a ese tipo de personas por si me “pasaban facturas”.
En el año 1997, cuando Pablo Jerez, que en paz descanse, me invita a formar parte de la revista Bemoles, le expresé que no me gusta ser complaciente ni tener que estar adulando, y me explicó que sería un trabajo diferente, que iba a escribir la verdad de los hechos, y hasta le pedí que las entradas a los espectáculos me las comprara la Editora AA,  no que me las regalaran, para poder hacer un trabajo más objetivo.
Cuánto disfruté en una versión de los premios Casandra en el Teatro Nacional, cuando un periodista me preguntó si ya había entrevistado a los ganadores de dicho premio y le contesté que no, que quería entrevistar a los perdedores, porque era una  revista de farándula y esa era la noticia. Era farándula con altura y nunca me rebatieron un escrito, porque siempre me cuidaba de no jugar con la dignidad y los sentimientos de la persona a la que entrevistaba. 
Cuando tenía que cubrir en esa revista alguna actividad en un hotel, exigía ir acompañada de mis hijas, porque los fines de semana eran de ellas, por lo que prefería no ir si la respuesta era negativa. Siempre trato de darle valor a  mi trabajo, porque la labor de un periodista es delicada y cuesta mucho, precisamente por eso soy apasionada con mis escritos, y ni siquiera me hace falta que me llamen para darme las gracias por un reportaje, porque me gusta lo que hago, por esa pasión que me inspira. Muchas personas me preguntan si la persona a la que le hice un trabajo me llamó para darme las gracias y le informó que no, que no me interesa que me den las gracias, porque lo hice de corazón, espontáneamente, sin esperar recompensa. 
Debo aclarar que existen las relaciones públicas que las haría a personas o instituciones que tengan credibilidad y calidad y las trabajaría sin mucha dificultad. Eso mismo pasa con los reconocimientos por la labor que hago. No me interesan, al menos que lleguen cargados de premios en metálico, porque así se hace un esfuerzo grandioso para pensar en la elección.
Otro aspecto importantísimo es que no debemos subestimar nuestro trabajo, démonos nuestro puesto, no mendiguemos, no pidamos y no nos dejemos manejar de personas que tienen intereses. Pero el otro aspecto mucho más importante es que debemos tener presente que somos importantes mientras estemos en un medio de comunicación, después no somos nada para las personas que por mucho tiempo utilizaron nuestros recursos periodísticos para estar en la palestra social. Me identifico con una frase de Séneca que dice: Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones. Amén.
En otro orden, no sé si es falta de espacio en los periódicos o es que a los estudiantes no les enseñan a hacer crónicas sociales, que es ir describiendo cronológicamente los hechos y también darle pintura a la información, respecto a la ambientación del lugar. En pocas palabras, que el lector se sienta que asistió a la actividad y que formó parte de esta. Los cronistas sociales deben tener mucho cuidado cuando “cubren” un evento realizado en un lugar donde existe una decoración fija, como una cascada, aves y flores. Ese lugar nos inspira tanto, que sentimos emociones positivas, pues sin lugar a dudas lo reflejaremos en la crónica y el lector vivirá ese sentimiento como si hubiera estado presente. Por ejemplo: “El sonido del agua al caer fue la música ambiental que primó esa tarde, mientras los rayos de sol penetraban por los agujeros”. Si en oportunidad posteriores tenemos que cubrir otra actividad, en el mismo lugar, aunque estén esos mismos elementos que nos inspiraron no procede que repitamos lo mismo. Debemos ser creativos, lo que nos dará autenticidad. Además debemos interesarnos por conocer texturas, colores, muebles, diversas flores, etc. Una anécdota que siempre recuerdo cuando trabajaba en Bemoles, fue la redacción de una nota de un disco compacto de Rafael Solano y la portada tenía un piano y una orquídea. Pues inicie por ahí y mencioné la catleya como una variedad de orquídea, incluso, la más representativa, aunque las personas no sepan el nombre. Pues el señor Jerez me llamó para preguntarme si sabía lo que era una catleya y se lo dije y en ese momento supo que yo tenía conocimiento de lo que estaba escribiendo y luego me dejó tranquila. Debemos tener una cultura general temática para darle fluidez a la información y transmitir esos conocimientos. Otro aspecto importante es que en una entrevista debemos buscar informaciones del entrevistado y del tema que trataremos para que nuestro trabajo sea único y que el  entrevistado se sienta satisfecho y no objete el contenido de dicha entrevista. Una de las cronistas que siempre admiré fue a Susana Morillo. Nunca la vi utilizar bolígrafo y libreta. Cuando leía sus crónicas no se le quedaba ni el nombre de la persona ni lo que había a su alrededor. Se dio a respetar.

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Xiomarita Pérez
Columna folcloreando
Publicada en Listín Diario, en dos entrega: 31-01-15,  4-02-15 y 11-02-15