jueves, 26 de febrero de 2015

Carnaval Santo Domingo Este


  
Estuve por segunda vez invitada como narradora del desfile de carnaval de este municipio, explicando los aspectos temáticos y las categorías de las diferentes comparsas que se pasearon en la avenida España. 
                                      
Este año fue dedicado al reciclaje y los reyes fueron Maritza Reyes, una mujer trabajadora, directora del ballet folklórico Tradiciones Dominicanas y el carnavalero Julio César Reynoso, “La Tabla”, que ha interpretado por años el personaje individual Califé.  
                                      
Mi trabajo fue compartido con los comunicadores Emilio Ángeles y Mildred Charlot, unos seres humanos maravillosos, con facilidad de expresión y con conocimientos de la cultura de nuestro país, lo que hizo que me sintiera relajada toda la tarde, ya que hicimos química. 
   
El año pasado hice unas críticas a este carnaval con una persona colaboradora, ya que observé algunas comparsas pobres de vestimenta, coreografía y creatividad. Sinceramente, no sé si la persona comentó mi crítica, pero lo que vi este año fue una depuración total, parece que se replanteó, porque fue hermoso. Hubo creatividad, más colorido, los diablos estaban preciosos y lo más importante, organización. 
                                     
Las cosas buenas hay que escribirlas también y ese equipo que trabajó para que este evento llegará a feliz término hay que mencionarlo. Hay que darle una puntuación excelente al alcalde Juan de los Santos, porque ha sabido reconocer que la cultura es la máxima expresión de un pueblo, que el apoyo que ha brindado a este carnaval tiene su recompensa en sus pequeños hijos y en los adolescentes, porque dejará un legado.
                                     
 Un reconocimiento al director operativo Luis Henríquez; Gladys Olea, encargada del desfile; Daritza García, Ysidro Galán, Rosa Milagros Pérez, Wanda López, Ariela Valdez, Emilio Guillén, Thelma Sánchez, Francisco Pérez, Fátima Melo, los comandantes Brito y Melo y una persona que merece mi admiración es Mildred Rosario, encargada del montaje técnico. Mildred fue la responsable de decorar utilizando el reciclaje.
                                     
Los botellones de agua, las gomas y otros desechos y  plásticos adornaron las tarimas de los invitados especiales
          
Este es un desfile de carnaval que no tiene nada que envidiarles a otros desfiles, el equipo de producción de Telemicro también se la lució, el jurado también se fajó y estuvo muy difícil la escogencia de las categorías, además el cierre artístico con el salsero Yiyo Sarante y el artista urbano Mozar La Para quienes pusieron a descargar adrenalina a los presentes en medio de luces y fuegos artificiales. Ustedes se merecen un aplauso. 

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Xiomarita Pérez
Columna Folcloreando
Publicada en Listín Diario el 25-02-2015

miércoles, 4 de febrero de 2015

Xiomarita es consultora folklórica y maestra de baile


Mi experiencia como cronista social



Comencé en el año 1987, cuando Denisse Fuertes, mi amiga y colega, era la editora de Las Sociales del periódico El Nuevo Diario y me invitó a integrarme a ese mundo. En ese entonces le expresé que no iba a iniciarme en una jornada desconocida y ella me estimuló y orientó, quedando encantada con mis escritos, a los cuales les daba pinceladas, describiendo el ambiente, en fin, hacía una cronología del acto, de forma tal que el lector sintiera que estaba presente en él. 
Cuando me presentaba a la actividad para “cubrirla” era la cronista, por lo que consideraba que una tardanza de más de treinta minutos era una falta de respeto, y no aceptaba que me allantaran brindándome refrescos y bocadillos, ya que mi misión era cumplir con mi trabajo y no “jartarme”.
Admiro y recuerdo el comportamiento de algunas chicas de los periódicos que eran respetadas y queridas, precisamente por ese comportamiento.  A otras les daban las espaldas. 
Muchas cronistas antes de irse a los servicios se dirigían a la cafetería del periódico, para así no estar dando lástima. Todavía algunas mantienen ese criterio. Tampoco me creía que yo pertenecería a la clase social de las personas que organizaban las actividades. 
No aceptaba ni siquiera que me incluyeran a mis hijas en clubes sociales para que participaran en campamentos de verano o en otras actividades, porque mi rol era de periodista. Era más orgullo que complejos
Describía la actividad, el ambiente, con elegancia y buen gusto y nunca acepté que me invitaran a comer a un restaurant, porque sentía que luego “me iba a salir caro”. Pasé muchas necesidades, pero nunca involucré a ese tipo de personas por si me “pasaban facturas”.
En el año 1997, cuando Pablo Jerez, que en paz descanse, me invita a formar parte de la revista Bemoles, le expresé que no me gusta ser complaciente ni tener que estar adulando, y me explicó que sería un trabajo diferente, que iba a escribir la verdad de los hechos, y hasta le pedí que las entradas a los espectáculos me las comprara la Editora AA,  no que me las regalaran, para poder hacer un trabajo más objetivo.
Cuánto disfruté en una versión de los premios Casandra en el Teatro Nacional, cuando un periodista me preguntó si ya había entrevistado a los ganadores de dicho premio y le contesté que no, que quería entrevistar a los perdedores, porque era una  revista de farándula y esa era la noticia. Era farándula con altura y nunca me rebatieron un escrito, porque siempre me cuidaba de no jugar con la dignidad y los sentimientos de la persona a la que entrevistaba. 
Cuando tenía que cubrir en esa revista alguna actividad en un hotel, exigía ir acompañada de mis hijas, porque los fines de semana eran de ellas, por lo que prefería no ir si la respuesta era negativa. Siempre trato de darle valor a  mi trabajo, porque la labor de un periodista es delicada y cuesta mucho, precisamente por eso soy apasionada con mis escritos, y ni siquiera me hace falta que me llamen para darme las gracias por un reportaje, porque me gusta lo que hago, por esa pasión que me inspira. Muchas personas me preguntan si la persona a la que le hice un trabajo me llamó para darme las gracias y le informó que no, que no me interesa que me den las gracias, porque lo hice de corazón, espontáneamente, sin esperar recompensa. 
Debo aclarar que existen las relaciones públicas que las haría a personas o instituciones que tengan credibilidad y calidad y las trabajaría sin mucha dificultad. Eso mismo pasa con los reconocimientos por la labor que hago. No me interesan, al menos que lleguen cargados de premios en metálico, porque así se hace un esfuerzo grandioso para pensar en la elección.
Otro aspecto importantísimo es que no debemos subestimar nuestro trabajo, démonos nuestro puesto, no mendiguemos, no pidamos y no nos dejemos manejar de personas que tienen intereses. Pero el otro aspecto mucho más importante es que debemos tener presente que somos importantes mientras estemos en un medio de comunicación, después no somos nada para las personas que por mucho tiempo utilizaron nuestros recursos periodísticos para estar en la palestra social. Me identifico con una frase de Séneca que dice: Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones. Amén.
En otro orden, no sé si es falta de espacio en los periódicos o es que a los estudiantes no les enseñan a hacer crónicas sociales, que es ir describiendo cronológicamente los hechos y también darle pintura a la información, respecto a la ambientación del lugar. En pocas palabras, que el lector se sienta que asistió a la actividad y que formó parte de esta. Los cronistas sociales deben tener mucho cuidado cuando “cubren” un evento realizado en un lugar donde existe una decoración fija, como una cascada, aves y flores. Ese lugar nos inspira tanto, que sentimos emociones positivas, pues sin lugar a dudas lo reflejaremos en la crónica y el lector vivirá ese sentimiento como si hubiera estado presente. Por ejemplo: “El sonido del agua al caer fue la música ambiental que primó esa tarde, mientras los rayos de sol penetraban por los agujeros”. Si en oportunidad posteriores tenemos que cubrir otra actividad, en el mismo lugar, aunque estén esos mismos elementos que nos inspiraron no procede que repitamos lo mismo. Debemos ser creativos, lo que nos dará autenticidad. Además debemos interesarnos por conocer texturas, colores, muebles, diversas flores, etc. Una anécdota que siempre recuerdo cuando trabajaba en Bemoles, fue la redacción de una nota de un disco compacto de Rafael Solano y la portada tenía un piano y una orquídea. Pues inicie por ahí y mencioné la catleya como una variedad de orquídea, incluso, la más representativa, aunque las personas no sepan el nombre. Pues el señor Jerez me llamó para preguntarme si sabía lo que era una catleya y se lo dije y en ese momento supo que yo tenía conocimiento de lo que estaba escribiendo y luego me dejó tranquila. Debemos tener una cultura general temática para darle fluidez a la información y transmitir esos conocimientos. Otro aspecto importante es que en una entrevista debemos buscar informaciones del entrevistado y del tema que trataremos para que nuestro trabajo sea único y que el  entrevistado se sienta satisfecho y no objete el contenido de dicha entrevista. Una de las cronistas que siempre admiré fue a Susana Morillo. Nunca la vi utilizar bolígrafo y libreta. Cuando leía sus crónicas no se le quedaba ni el nombre de la persona ni lo que había a su alrededor. Se dio a respetar.

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Xiomarita Pérez
Columna folcloreando
Publicada en Listín Diario, en dos entrega: 31-01-15,  4-02-15 y 11-02-15

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Plegaria para el 2015

En este 2015, que está “al doblar de la esquina”, tengo algunas peticiones que deseo se cumplan para bien de todos los dominicanos.

1. Señor, que las autoridades retomen lo que se practicaba hace algunos años: el carril derecho en las vías públicas para las emergencias.

2. Padre Santo, que se retome la medida de no montar personas en los vehículos de dos ruedas (motores), excepto donde exista la ruta de motoconchos, debidamente identificados.

3. Que el Acta de Nacimiento no pierda vigencia, a menos que esté deteriorada, ya que los datos contenidos en el libro es el mismo.

4. Que el pago del derecho para expedir o renovar un pasaporte no tenga caducidad, ya que no es una sanción, sino un servicio.

5. Que los agentes policiales y de tránsito terrestre no sean los primeros en violar las leyes, transitando en motores por los túneles y elevados.

6. Que las personas que trabajan la cultura estén claras de que artesanía, música, baile, culinaria, creencias, costumbres, tradiciones, expresiones orales, entre otras, están bajo la sombrilla del folklore.

7. Que algunos negocios de comida no le echen levadura al arroz para rendirlo ni caldo de pollo, porque va en perjuicio de la salud.

8. Que las cafeterías no endulcen tanto los jugos naturales, utilizando el azúcar como preservante o conservante, perjudicando el organismo.

9. Que las autoridades competentes se encarguen de controlar a los “limpiacristales”, como lo hacen con los venduteros que se ganan la vida ofertando sus productos y les quitan sus mercancías sin saber el destino final.

10. Que las personas que dirigen los grupos folklóricos dominicanos tengan una base folklórica, no clásica ni contemporánea.

11. Que la evaluación que se le practique a los futuros bailarines folklóricos sea impartida por un especialista en el área.

12. Que los integrantes de los grupos folklóricos no solo sean ejecutantes o  intérpretes, sino que tengan conocimiento de la cultura musical y danzaria de su país, para transmitirla.

13. Que al gagá, danza ritual que se practica en Semana Santa, algunos grupos de proyección folklórica no le incluyan la güira en su conjunto musical.

14. Que aunque tenemos influencia hispánica, los grupos folklóricos no deben utilizar vestimentas de flamenco y sevillana (tela de lunares, estolas y abanicos).

Padre Santo, ¿es mucho pedir? 

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Xiomarita Pérez
Columna Folcloreando
Publicada en Listín Diario el 31-12-2014

La Navidad en cifras 2014

Gracias a la Oficina Nacional de Estadística (ONE), por su aporte que nos enriquece.  

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Añoranzas navideñas

De mi niñez en Puerto Plata recuerdo los 23 de diciembre en que se celebraba el Día del Niño y era el último día de clases, nuestra fiesta y la entrega de notas. 
Al día siguiente, Nochebuena, se hacían los preparativos para que Carmen y yo nos acostáramos temprano, porque en la mayoría de los pueblos, principalmente en el Cibao, quien “ponía” era el Niño Jesús, amaneciendo el 25, Día de Navidad. 
Ese día en la tarde íbamos donde nuestro padrino Segundo González y su esposa Cristina, compadres de papá y mamá, en Villa Montellano, a buscar nuestro regalo de Navidad. Tenían una tienda y nuestros obsequios siempre eran telas de organdí (del que picaba) y de “arroz con coco”
Aunque mi madre me confeccionaba el vestido forrado, en tiempo de calor me daba una picazón que ya pueden imaginarse.
En esos viajes navideños visitábamos a doña Lolita, que vivía debajo de la mata de “anacaguita”, que ya no existe, y también a doña Pruda, que su casa tenía un patio grandísimo, donde jugábamos con las gallinas y demás aves.
Recuerdo que en mi casa me dejaron una vez un juego de aposento en miniatura, en una madera fuerte “y me duró hasta que se acabó”.
Mi madre viajaba a Puerto Rico, en los años 60. En uno de esos viajes trajo un arbolito plateado de 6 pies y bolas azules. Estaba en el rincón de la sala al lado derecho. No necesitaba luces, porque sus ramas eran de un material de aluminio flexible brillante. También el “Niño Jesús” me puso unos patines que sus ruedas eran cajas de bola. Todavía tengo las marcas diseñadas en mis piernas de recorrer la “bajaíta” de la Padre Castellanos, a partir de la calle del cementerio municipal, cruzando la Salomé Ureña hasta el colmado de Antonio Santos.
No recuerdo que en mi casa se comprara muebles ni se pintara en Navidad. Esto se hacía en cualquier época del año, igual que la ropa nuestra, porque éramos de pocos recursos y mis padres no eran empleados fijos, pero muy trabajadores, don Viterbo Pérez, chofer, y doña Ena, modista, con un alto sentido de responsabilidad como cabeza de familia.
Cada familia le impregna un toque particular a este período

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Xiomarita Pérez
Columna Folcloreando
Publicada en el Listín Diario el 17-12-2014.