miércoles, 31 de agosto de 2016

Mi indumentaria

Me encanta la cultura del mundo, respecto a la vestimenta,  costumbres, tradiciones, artesanía, música y baile, aunque en el aspecto gastronómico soy más cuidadosa, menos aventurera. Y pensar que la música y la comida es la puerta de cada país, pero no soy perfecta, algo raro debo de tener. A mucha gente le encantó mi vestimenta hindú que me puse para la boda de mi hija pequeña, que tiene más de 20 años en mi guardarropa. Esa vestimenta no es un sari, que es la típica de la India, es la vestimenta más popular de ese país llamada salwars-camis, totalmente diferente. 
 
El salwar es un pantalón ancho que va estrechando en los tobillos y el camis o kurta  es una túnica larga que llega a las rodillas o más larga, casi siempre abierta a ambos lados. Completa el conjunto el echarpe, que es como una bufanda, pero mucho más ancha o un chal o estola, que se puede colocar en el cuello, los hombros o la cabeza, para cubrir del frío o simplemente como adorno. Pues, como vivo reciclando, la vestimenta de arriba era originalmente el echarpe o chal, pero me gustó más que la blusa o túnica original. Ese chal lo doblé en dos, una modista lo cosió en los laterales y se le hizo un orificio para entrar mi cabeza (esto siempre lo hago cuando me regalan un pareo). El pantalón o salwar lo acompañé en la boda con el camis.


Esa misma vestimenta fue hace un par de años a un “Casandra” y este año el “camis” fue al “Soberano”, pero con un pantalón negro de seda. Ah!, la cartera fue un sobre egipcio de piel de camello (ahorita me meten presa), obsequio de Rosa Francia Esquea. Pues a mí siempre me ha gustado  mi vestimenta étnica. Me fascina el dashiki de los hombres  con su kufi, el kaftán de las mujeres, también el algodón y el lino, que son fibras naturales de origen vegetal. Ahora, debo comentarles que soy muy cuidadosa con la moda que voy a elegir, por ejemplo el sari, que es la vestimenta típica de la mujer de la India, no me la pondría, porque me sentiría incómoda, parecería un paquete. Prefiero no ser esclava de la moda y usar lo que considero que pueda llevar con seguridad y confianza que estar a la moda con una vestimenta que no va con mis “atributos”.

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Xiomarita Pérez
Columna folcloreando
Publicada en Listín Diario el 31-08-2016

miércoles, 24 de agosto de 2016

Un paseo por Manhattan

Estuve varios días en Manhattan y disfruté muchísimo. El domingo fui a La Placita, donde algunos bailadores, no necesariamente soneros, se congregan espontáneamente para bailar son, merengue, salsa y bachata. No me quedé mucho rato porque estaba lloviendo y además, el sonido no estaba a la perfección. De ahí me trasladé al Centro Cultural Deportivo Dominicano, Inc., donde se junta un grupo de soneros para dibujar el son en sus diferentes vertientes, además del merengue y la bachata.
 
"El sonerito", "La gordita de oro" y "La santa palabra
Mi amiga Liria Báez y yo estuvimos compartiendo la mesa con “El sonerito”, bailador impecable del son, y la pareja de bailadores Juan M. Ulerio, “La santa palabra”, y Emperatriz Marte, “La gordita de oro”. Allí me encontré con el salsómano Eugenio Pérez, que para mí fue una sorpresa, porque nunca me imaginé que íbamos a coincidir en ese Centro Cultural y “salseamos”. 


Eugenio estaba acompañado por su hermana Elena Pérez. Existen diferentes clubes bailables en Manhattan, específicamente del baile del son. En República Dominicana existen varios grupos amantes del son y ahora que estoy en la urbe neoyorquina es que compruebo que en este sector, como en otros sectores de cualquier área, existe el chisme, la “jaladera”, los intereses, muchas veces económicos.
 
Con Eugenio Pérez
Desde que se formó el Club Nacional de Soneros en los finales de los 80 he estado apoyando el son. Conocí en esa época a Radhamés García y a Ángelo Maldonado y creo que una de las primeras entrevistas radiales, por no decir la primera, se la hice en mi programa “Refrigerio”, primero en Radio Visión y luego en HIJB. Visité en ese entonces “El peje que fuma” en Bayona y “La Francia” en Villa Consuelo. Eso sí, nunca me ha interesado formar parte de ningún grupo sonero, porque me considero una bailadora de todos los ritmos, no solamente del son. 
 
"La gordita de oro" y "La santa palabra"
Aprecio este ritmo del folklore urbano, fui una de las que pusieron un granito de arena para que el son entrara a los hoteles en los mismos finales de los 80. Además de impartir clases de son en mi Escuela, de hacer reportajes y de comentar en mi columna todo lo que acontece con el ritmo. Además de ser la única que ha hecho una ponencia de cómo se baila el son y el estilo del bailador sonero en el Congreso Internacional de Música, Identidad y Cultura en el Caribe. Entonces, ¿por qué no se unifican, para seguir aportando, como lo estoy haciendo hace 30 años, con pasión, ya que este ritmo es su estilo de vida, no el mío?

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Folcloreando
Xiomarita Pérez
Publicada en Listín Diario el 24-08-2016