miércoles, 27 de julio de 2016

Protejamos a los portadores

Estuve leyendo las declaraciones que emitió la investigadora musical Sarah Plovnick en una conferencia que pronunció en el Centro Cultural BanReservas, hace unos dos meses, de que los ritmos como “los congos, la sarandunga y la salve, corren el peligro de ser culturalmente ignorados, por la discriminación social a que se ven sometidos sus intérpretes”.
La musicóloga Plovnick tiene toda la razón, pero para que no exista discriminación ¿los portadores tienen que exponerse a lo que quieran sus “maniyers”?
Músicos de congos, Villa Mella
La riqueza del folklore o la cultura tradicional es que sus hacedores o los que practican la cultura no están esperando reconocimiento de los empresarios disqueros ni de los oportunistas que lo que hacen es beneficiarse de ellos. Las actividades que realizan son porque forman parte de sus costumbres y tradiciones y no les importa que los tomen en cuenta. A quienes les importa lo que ellos hacen para fines de investigación es a los que desde afuera analizan el hecho folklórico.
Esos ritmos carecen de reconocimiento social como sucedió con la bachata, con el merengue en sus inicios, y con el son, que fue asimilado por la clase social media alta y alta, después que se le dio cabida en los hoteles del país. Pero ojo, la salve, los congos y la sarandunga son rituales y todo es un proceso que debe ser analizado, ya que existen los grupos de proyección, esos que deben llevar al escenario el hecho folklórico lo más auténtico posible.
Músicos de la sarandunga, Baní
A los grupos originales hay que protegerlos, orientarlos para poner en valor sus tradiciones, pero no sacarlos de su entorno para beneficio de los magnates del negocio del disco. ¿En qué se benefician, en un viaje ida y vuelta a Europa, con hotel y comida? No creo justo que se utilicen esos grupos originarios para que las empresas disqueras se empoderen de dichos patrimonios sin tener un aval de instituciones que los protejan como debe ser.
Considero que antes de hacer fusión con jazz debe hacerse con nuestra música primero, como lo hizo Kinito Méndez, pero más que nada conocer la esencia de cada ritmo, a nivel individual, para fusionar con los nuestros y luego con los ritmos foráneos, si se quiere. A propósito, ¿en qué se benefició o se ha beneficiado el grupo de salve de Eneroliza Núñez con las grabaciones que ha realizado?

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Xiomarita Pérez
Folcloreando
Publicada en el Listín Diario el 20-07-2016

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