miércoles, 8 de junio de 2016

Música típica y bombón


Don Américo y yo salimos de la Capital el domingo a las 10 de la mañana rumbo a Moca. Nos paramos cerca de Cutupú a degustar unos chicharrones que estaban en su punto, crujientes, frescos, en un espacio higiénico abarrotado de gente con el mismo fin que nosotros.
Llegamos a Moca, contemplé la iglesia con su fachada preciosa, una de las más bellas del país. La panadería donde compraríamos galletas de manteca estaba cerrada. Nos sorprendió la cantidad de farmacias “Lista B” que encontramos en nuestro trayecto. Luego atravesamos Santiago para ir directamente a Imbert a conocer y probar el bombón de melao.  
Lo primero que hicimos fue buscar a Zoila Sención sin saber dónde vivía. Les preguntamos a algunas personas se la describimos y solo un motoconchista nos llevó hasta su casa, pero no estaba la “maivá”.
Don Américo dijo que no iba a insistir, que teníamos que ir al cumpleaños del músico típico Carlitos Almonte en Navarrete, pero todavía mi estómago y mi mente estaban pensando en el bombón de melao, que ya Puly Gómez había comentado en su página de Facebook.
¡Por fin!, encontramos un colmado abierto y compramos dos paquetes; tenía tantas ansias de probarlo que casi desbarato la funda. En el mostrador había queso de hoja y uno de los dependientes nos dijo que el bombón con dicho queso es la combinación perfecta, pero no le hicimos caso. Tomamos carretera rumbo a Navarrete y allí disfrutamos de las ejecuciones musicales en la casa de Carlitos Almonte. Les contamos a los presentes lo del bombón de melao y un “Jinchaíto” de Moca nos ratificó lo bueno que es comerlo con queso de hoja
Compartimos con Luz Mery Almonte, hermana de Carlitos, y sus hijos Carlos José y Michel. También conocí a José Leonel Gómez, el Toro Negro, un músico de 20 años que maneja el acordeón con ambas manos. Pues de ahí salimos para Jacagua, donde degustamos también de las ejecuciones de un maestro del acordeón típico Lupe Valerio.


Finalmente el reloj nos reclamó que era hora de retornar a Santo Domingo, y en la ruta aprovechamos para comprar el queso blanco que nos habían recomendado dos personas y comprobar lo conveniente de acompañar nuestros bombones, tal como se acostumbra en Imbert. Salir de la ciudad es un respiro placentero.
 
El Toro Negro

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Xiomarita Pérez
Columna Folcloreando
Publicada en Listín Diario el 8-06-2016

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