miércoles, 18 de mayo de 2016

La carencia es importante



En mi casa nunca ha faltado pasta dental, papel higiénico, agua, jabón, porque siempre tengo el sustituto. O sea, mis hijas nunca se dieron cuenta que faltaba algo, hasta un día que hice una prueba. 
Un día se acabó la pasta dental, y la exprimieron tanto con un cuchillo que el revestimiento blanco de la misma se le fue quitando y solo se veía el color aluminio en el tubo. Me dijo una de ellas que se había terminado la pasta y le contesté que no había dinero (tenía una guardada). 
Luego le dije que en la nevera había limones y en el gabinete de la cocina bicarbonato de sodio y me contestó que nunca se había cepillado con limón porque es agrio y el bicarbonato no lo había probado. Le contesté que un par de días sin cepillarse sin pasta no era problemas, que compraran una menta y problema resuelto. 
Le hice el cuento de mi padre, aun viviendo en Puerto Plata, que lo vi un día cepillándose con carbón y tenía la dentadura impecable. 


En otra ocasión ellas querían ir a Plaza Central en su apogeo y les dije que no tenía dinero, pero se me prendió el bombillito y nos fuimos en dos carritos y con 250 o 150 pesos (en 1994), disfrutamos muchísimo. 
Les dije con mucha alegría que esa tarde íbamos a hacer un viaje imaginario a varios países en el cuarto piso de la Plaza y que comeríamos la tradición de algunos países. 
Primero viajamos a México y compramos un taco. Lo degustamos a mordidas, explicándole su procedencia, luego un pedazo de pizza (solo le di una mordida, porque a las chicas les encantaba), pero me la empaté con un “niño envuelto”, les expliqué su procedencia y cuando lo partí no quisieron probarlo y yo feliz. Luego un quipe y le dieron su par de mordidas. Al final compramos una gaseosa para las tres. 
El ser humano aprecia las cosas cuando no las tiene y ellas me decían que yo siempre estaba justificando todo. 
Parece que Nathalia, la mayor, desde esa época tenía guardado algo en su interior y lo externó a finales de los 90 cuando nos bajamos de una de las guaguas oxidadas que viajan a Haina: “Usted con su cultura nos va a volver locas”, esa expresión me sorprendió y me exploté de la risa por su repentismo.

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Xiomarita Pérez
Folcloreando
Publicado en Listín Diario el 18-05-2016

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