martes, 10 de mayo de 2016

Antes no era tan fácil poner inyecciones





“Se ponen inyecciones” rezaba el letrero colocado en la parte frontal de la vivienda. Muchas veces se le añadía que tenía “las manos livianas”. La persona tenía que enseñar la receta del medicamento y el nombre de la persona, por si acaso. Las jeringuillas eran de cristal y se hervían en una ollita esmaltada para desinfectarlas, porque eran reusables. Ya existen las desechables, para más seguridad y a las personas las inyectan en los centros clínicos, un familiar y/o persona de confianza. Eso sí, tienen que enseñar la receta.
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Xiomarita Pérez
Publicado el 10-05-2016




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