miércoles, 10 de febrero de 2016

Hoy es Día Nacional del Folklore

Se escogió el 10 de febrero para celebrarlo, porque en esta fecha en el año 1884 el periódico El Eco del Pueblo de Santiago de los Caballeros, en su edición No. 97, publicó una carta bajo el seudónimo Valle de Gracia, en la que por primera vez se mencionó la palabra folklore. 
En virtud del Decreto 173-01 del Poder Ejecutivo del año 2001, se escogió ese día para conmemorar la difusión pública del vocablo en el país. Recordar esta fecha cada año nos invita a reflexionar sobre la cultura tradicional, que es la unidad básica del folklore, es apreciar, valorar, preservar los hechos folklóricos, los grupos originarios. El folklore es el saber empírico, oralmente transmitido de generación en generación, es el saber del pueblo, pero se refiere al saber de los antecesores que reelaboran ese saber y luego elaboran algo nuevo que dejará a sus sucesores y el tiempo dirá si perdurará. 
El folklore es lo que acepta el núcleo o conglomerado, por esa razón tiene una paternidad colectiva; es una creación individual que fue acogida por el pueblo. No debemos expresar que la cultura se perdió, que hay que rescatarla, ¡No! La cultura no se pierde, se transforma por necesidad, la cultura no se rescata. 
 
Juegos del folklore material recreados
Los grupos originarios son los que hacen el folklore, y los grupos de proyección folklórica son los que llevan al escenario esos saberes, que no necesariamente es el baile; también los establecimientos de comida, las tiendas de artesanía, los artistas populares que toman elementos del folklore para hacer música dominicana, los humoristas, poetas que transmiten las expresiones orales del hombre del campo. 
No hay que llevar al escenario los grupos originales, por eso hay grupos que los proyectan. Existe el folklore rural, urbano, suburbano por lo que pueden cambiar de clasificación si es aceptado por uno de ellos; por ejemplo, el son es un baile de folklore que antes era suburbano y en la actualidad es urbano y que por esa condición jamás se debe hacer una grabación del mismo en un pasto o grama, porque ese no es su escenario, no es rural. 
Las blusas que utilizan las mujeres en los grupos de proyección no debe dejar ver los hombros, no son colombianas, además nuestras campesinas no se vestían así. Otro ejemplo es el gagá, que le integran la güira, sin ser este instrumento propio de esa música, y así pasa con el carnaval. 
Diversidad sin perder la identidad.

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Xiomarita Pérez
Columna Folcloreando
Publicada en Listín Diario el 10-02-2016

 

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