miércoles, 29 de julio de 2015

Reconocimientos que no valoro








Los pergaminos de reconocimiento que se dan al granel no los valoro. Considero que estos son para congraciarse,  comprometerte  o  para que permanezca en la memoria de la institución como el logro de una gestión.  Siempre he dicho que estos reconocimientos no deben ser a la persona, sino más bien a la sociedad, porque es re-conocer, pero para la mayoría de los seres humanos es de mucha satisfacción que los tomen en cuenta por la labor que han hecho toda una vida. 
Darme un reconocimiento por los años que tengo trabajando en un sitio haciendo cosas, por lo que recibo un sueldo, no me toca las fibras del corazón ni del hígado ni mucho menos de los riñones. Darme un reconocimiento por ser mujer, periodista o madre, tampoco. 
                             
Enviarme una carta masiva de felicitación la aborrezco. No me gustan los homenajes masivos ni cabildeados, pero mucho menos un reconocimiento por pertenecer a una institución, la que debió quizás enviar una carta de felicitación cuando te distinguieron en un puesto donde crecerías profesional o culturalmente.
Sé que algo de anormal debo tener. Dicen que los puertoplateños o son locos o son poetas y en mi vida nunca he hecho una poesía. Recuerdo que cuando trabajé en el Departamento de Relaciones Públicas de la UNPHU, era la encargada de redactar las cartas de felicitaciones en el aniversario de los medios de comunicación y siempre me cuidé cada año de cambiar el contenido, porque es de mal gusto recibir la misma redacción cada año y a los diferentes periódicos.
Nunca he elogiado a mis hijas porque dejaron brillante la casa por la limpieza que hicieron, que era su deber hacerlo bien hecho, pero como es raro que las cosas tengan que hacerse  bien hechas, hay que premiar. Nunca “me la busqué”, porque los reconocimientos no se piden, se otorgan.  
Lo que me gusta son los elogios de personas que me ven por las calles, o en el facebook, y me expresan que me leen, y que han aprendido o recordado su niñez, por cualquier contenido costumbrista que coloco en esta columna.  
Cuando he hecho reconocimiento lo he pensado muy bien, lo hago de corazón, lo respeto y no me olvido del motivo por el cual lo entregué. Los reconocimientos son un cumplido y se han “cualquierizado” y masificado.
Lo primero que pregunté cuando me iban a hacer este reconocimiento que está plasmado aquí, fue el motivo de la entrega y cuando me lo dijeron acepté. Hasta un power point hicieron de mi trayectoria. Tengo también una cartita muy emotiva del Centro de Servicios Legales para la Mujer, Inc. (CENSEL), que luego la integraré.
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Xiomarita Pérez
Columna Folcloreando
Editada y publicada en Listín Diario el 29-07-2015

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