miércoles, 16 de abril de 2014

El carnaval cimarrón tiene su espacio




Este reportaje de mi autoría se publicó en el Listín Diario en 1998. Aunque lo reproduzco en esta fecha con el mismo título, es mi deber informarles que en la actualidad no estoy de acuerdo con el nombre que le puse en ese momento a esta expresión cultural. Prefiero llamarle manifestación cultural, tradiciones en Semana Santa o expresiónes folklóricas de la Semana Mayor.

Santo Domingo.-  Muchas personas tienen costumbres diferentes en este período de Semana Santa. Los cristianos irán a las iglesias a participar de los cultos con los que se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Otros recorrerán carreteras para disfrutar de los hoteles, ríos, playas del país o tomarán un avión o un crucero en compañía de sus familiares.

Mientras esto ocurre, comunidades rurales del país celebran en esta época el Carnaval Cimarrón coincidiendo con la llegada de la primavera. No es el carnaval europeo de carnestolendas, que se celebra antes del Miércoles de Ceniza, es el carnaval marginado, donde sus protagonistas toman elementos de desechos para confeccionar sus caretas y trajes y no les importa ni esperan que la gente vaya a esa actividad.
Es una tradición de ellos, es un espacio donde la capacidad creadora juega un papel muy importante.

Gagá

En nuestro país existen varias expresiones diferentes de este complejo mágico religioso: uno lo encontramos donde existen o existieron plantaciones cañeras y por lo tanto hay pequeñas comunidades donde residen personas que laboran en las áreas azucareras, otra en Elías Piña, donde no hay bateyes ni explotación agrícola. Ambas prácticas son formas de expresión agraria, en donde lo que se trata simbólicamente, mediante la danza y práctica religiosa, es preñar la tierra para que dé mejores frutos y en Polo, Barahona, en honor a Dambalah.
El Jueves Santo a las 12:00 de la noche comienza la ceremonia de estas manifestaciones. En el gagá de los bateyes ya bendecidos los trajes, elaborado el "vevé", que es la representación simbólica de las deidades, realizan el último levantamiento de la silla, se inicia la música y los grupos recorrerán los caminos polvorientos visitando los bateyes aledaños para regresar el domingo de resurrección al lugar de inicio para darle fin a esta ceremonia.

Mientras que en el gagá de Elías Piña el desarrollo es completamente distinto ya que se desarrolla en base a personajes, que ellos llaman juegos, los cuales son dramatizados simbolizando la primavera, la fecundación y la transformación de la naturaleza. En esta ceremonia está la "Violación a Teresita", que encierra la fertilización de la tierra agreste, espinosa, por la llegada de la primavera, "La Hachita", que encierra el temor de que la llegada de las lluvias dañe los frutos. También están entre los juegos los palitos, los zancos, el muerto, tatúm y el chulí.

Ocasionalmente, en este gagá aparece el personaje "la máscara del diablo", elaborada con materiales de desechos: caja de cartón, plumas de aves y otros elementos. El sábado Santo queman las máscaras y las cenizas son esparcidas en los campos como ritual a la fertilidad. 

Las Cachúas  

El doctor Temítocles Féliz Suárez tiene 35 años disfrazándose de cachúas. La tradición ha venido de familia en familia, su abuelo Reginaldo Suárez fue uno de los primeros en Cabral en elaborar caretas de carnaval, junto a su madre.

Después de las 12:00 de la noche del Sábado Santo las cachúas salen al pueblo, teniendo una característica única en el mundo, y es que quienes dan apertura al carnaval son los niños de cinco, seis años y diez años de edad. "ellos son los primeros que están en el pueblo esperando las doce de la noche para salir con sus foetes y caretas disfrazado", señala el doctor Féliz.

Este carnaval termina el lunes siguiente al Domingo de Resurrección a las seis de la tarde, con una ceremonia que se realiza en el cementerio y que consiste en repicar con sus foetes encima de las tumbas de las cachúas fallecidas. Además queman un Judas, un muñeco personificado, en represalia a lo que le hizo Judas a Jesús "y ese es el castigo que merece Judas en ese momento, lo amarran, queman y lo llevan por todo el camposanto arrastrándolo y dándole fuete hasta deshacerlo", agrega.
Estas máscaras, contrario a la mayoría de las caretas del país, no se pintan. Están elaboradas con papel vejiga de diferentes colores, son forradas de este papel dándole un toque peculiar y luego son embarnizadas para que adquieran una película protectora. Los trajes también están hechos de telas sencillas en algodón o en seda, con la característica que cuando el cachúa abren sus alas simula un murciélago en son de vuelo, además de llevar una cruz en la espalda "para repeler el diablo que anda suelto".
Las cachúas aguantan golpes porque es su tradición. Como es médico, el doctor Féliz tiene anestésico para los latigazos. Sus tres hijos también se disfrazan y participan en el carnaval.

Máscara Cocorícamo y Tifuá

En San Juan de la Maguana existen dos expresiones del carnaval Cimarrón: La máscara Cocorícamo que llegan a la provincia desde las montañas, de las lomas del Rosario y comunidades aledañas. Están elaboradas de crin de caballo, dientes de burro, de vaca y son utilizadas para meterles miedo a los niños por su mal comportamiento. Muchas veces utilizan el esqueleto de un animal para su creatividad.

Los Tifuá son máscaras elaboradas con tela que rellenan con brea de asfalto y son adornadas con los mismos elementos que las de Cocorícamo.

Los Negros

Los negros utilizan pocos recursos para participar en una actividad de varias comunidades, como La Joya, La joyita, El Peje, El Cachón, La Baría, Tierra Blanca y Copal, próximas a Guerra. El Sábado Santo y el Domingo de Resurrección salen estos personajes, los cuales visitan días antes las casas del pueblo preguntando sobre el comportamiento de los niños con el objetivo de atemorizarlos.

Sus máscaras son confeccionadas con higüeros, con cartón o con botellas de plásticos y son adornadas con algodón, cadillos y otros elementos de desechos. En sus manos llevan una vara para darles una "pela" a los niños y el foete para intimidarlos.
Las Marimantas
Las marimantas de Yerbabuena, Hato Mayor, llevan una máscara de cuero de vaca, cubierta con un caparazón de comején. También es una expresión de Semana santa.

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Xiomarita Pérez
Publicado en Listín Diario, el 15 de febrero de 1998






























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