sábado, 29 de marzo de 2014

Tú 'ta ti'

La expresión correcta era: -Tú estás tísico. -¿tísico?, tísico estás tú.
Hace unos 50 años, más o menos, hablar de tuberculosis era prohibido, porque si alguien tenía esa enfermedad y lo decía, era rechazada y el enfermo la escondía. 
En mi casa y en muchas casas de pueblos, teníamos nuestros recipientes individuales y para las visitas lo hacíamos en otros utensilios. 
frasesparaimagenes.com
Una señora tuberculosa que frecuentaba mi casa siempre nos solicitaba agua y como sabíamos de su enfermedad le asignamos un vaso y ese vaso ya estaba sellado visualmente con su nombre, hasta que un día se incomodó expresando su malestar, y mi madre le dijo que ella estaba tísica y que lo más recomendable era asignarle su vaso porque esa enfermedad se transmitía, por lo que a ella también le convenía tener su propio envase, para no enfermar a otras personas; luego de este incidente jamás volvió a mi casa. Incluso, ese vaso luego de ella usarlo le lavábamos el borde con ceniza y limón, por prevención.
argentina.campusvirtualsp.org
El lunes 24 se celebró el Día Mundial de la Lucha Contra la Tuberculosis.
Recuerdo que en aquel tiempo no existían tratamientos gratuitos y si la persona que podía pagarlos los suspendía, pues el bacilo de Koch se hacía resistente y era peor.   
A esas personas había que chequearlas porque siempre estaban tosiendo y escupían por dondequiera y cuando la señora que le comenté arriba escupía en el patio, mi madre nos mandaba a echarle ceniza o tierra. Me imagino que era por la creencia popular de que por la planta de los pies entran todos los microbios, creencia que me marcó, porque nunca he podido caminar descalza.
paho.org

Estar tuberculoso es estar tísico, estar malogrado, tener tisis, que ahora, gracias a Dios, no le dicen “está malogrado” sino que tiene TB. 

Existen tratamientos gratuitos para esta enfermedad en los hospitales públicos. Ya no se usa la expresión: “tú ‘ta ti”.
Antes no se sabía de qué morían esas personas. Solo expresaban: “murió como un pajarito” o “murió sequecito como un bacalao”, como dice Guandulito en uno de sus merengues.
Según mi hermana Milagros, si había un familiar tuberculoso quitaban los clavos de la pared, por la creencia de que la enfermedad se quedaba allí.

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 Xiomarita Pérez
 Columna Folcloreando
Publicada en el Listín Diario, el 26 de marzo de 2014

 

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